Mantener abierto el Servicio de Microbología de un hospital durante las 24 horas del día es clave para luchar contra la sepsis -infección de la sangre- cuya incidencia ha aumentado y sigue siendo una de las causas más importantes de mortalidad causada por enfermedades.
Una tesis de Amaia Aguirre, facultativa del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario de Álava, así lo concluye tras investigar durante seis años los principales microorganismos responsables de la infección del torrente sanguíneo.
Este trabajo parte de la base de que la sepsis es un síndrome clínico de extrema gravedad, con una tasa de mortalidad elevada, una incidencia creciente e importantes costes asociados en todo el mundo y trata de ver cómo contrarrestar «ese incremento continuo y progresivo» de episodios de bacteriemia, es decir de presencia de bacterias en la sangre.
Señala que las altas tasas de morbimortalidad -tasa de muertes por enfermedad en una población y tiempo determinados- se relacionan con el retraso en la administración de un antimicrobiano apropiado, de ahí la importancia en la rapidez del diagnóstico.
Además, según este estudio, cerca de la mitad de los pacientes adultos con bacteriemia (y el 70 % de los pacientes con fungemia) reciben un tratamiento antimicrobiano empírico incorrecto.
Esos tratamientos, que con frecuencia se inician en los Servicios de Urgencia, se eligen en función de los datos clínicos y epidemiológicos, cuyas guías de tratamiento «deben adaptarse, revisarse y actualizarse periódicamente», advierte la investigadora.
Los hemocultivos siguen siendo la principal herramienta para diagnosticar la infección de la sangre, y pese a que las nuevas tecnologías han permitido acelerar dichos diagnósticos, Amaia Aguirre considera que «sin un Servicio de Microbiología operativo las 24 horas del día, los 7 días de la semana y un microbiólogo que emita informes, esas mejoras son ineficaces».
Advierte además de que en ocasiones se producen episodios de contaminación de los hemocultivos al crecer en el laboratorio microorganismos que no están realmente en la sangre del paciente, lo que conduce a «tratamientos antibióticos innecesarios, pruebas de laboratorio redundantes, hospitalizaciones evitables o aumentos en la estancia hospitalaria».
«Por ello, el desarrollo de herramientas que puedan ayudar a dilucidar el papel que juega un microorganismo aislado en la infección es especialmente importante en instituciones con una alta tasa de contaminaciones», asegura la doctora.
Toda esta problemática se hizo más patente a partir de 2020, ya que la pandemia «provocó una oleada de paciente febriles que acudieron a los hospitales», donde aumentaron también de forma notable los hemocultivos y se pudo comprobar que es factible emitir un antibiograma provisional -prueba para determinar la reacción de una bacteria a un grupo de antibióticos- en solo 5 horas, pero es imprescindible, según este estudio, que el hospital tenga un horario de atención continuada para garantizar una rápida respuesta. EFE







