La pandemia ha empeorado la situación económica y laboral del 59 % de las familias monoparentales vascas encabezadas por una mujer, el 57,1 % tiene dificultades para llegar a fin de mes y el 19 % ha visto afectada su capacidad de hacer frente a necesidades básicas como el alquiler, la alimentación y la ropa.
Son datos del informe «Monoparentalidad y empleo» de la Fundación Adecco, que refleja que la situación es aún peor en el conjunto de España, donde la situación económica de las familias monomarentales ha empeorado en el 80 % de los casos y que el 79 % tiene dificultades para llegar a fin de mes.
Tras entrevistar en todo el Estado a 900 mujeres que lideran familias monoparentales, la Fundación Adecco concluye que es «realmente complicado» que estas puedan encontrar una oportunidad profesional o consolidarse en su puesto en este contexto, y que las dificultades para la conciliación por la crisis sanitaria y el impacto de la pandemia en el sector servicios agravan esa dificultad.
En Euskadi, cuando estalló la pandemia, un 28 % de las mujeres al frente de familias monoparentales trabajaba en la economía sumergida y perdió su trabajo sin derecho a prestación, un 5,1 % se vio afectada por un ERTE y un 10,6 % tuvo que reducirse la jornada, agotar vacaciones o pedirse excedencia.
Además, un 2,3 % se vieron obligadas a abandonar voluntariamente su puesto de trabajo ante la imposibilidad de compatibilizar con el cuidado de sus hijos, y otro 13 % que estaba en búsqueda activa de empleo y vio cómo se paralizaban los procesos de selección en los que estaba participando.
Los sectores más habituales en los que encuentran empleo estas mujeres son los servicios en perfiles como auxiliar administrativo, atención al cliente o el cuidado de personas dependientes en el hogar, y en la hostelería, en puestos como camarera de pisos o auxiliar de cocina.
Son trabajos «especialmente afectadas por la pandemia y cuyo futuro se antoja incierto en el medio plazo», ha advertido el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, quien cree que las políticas activas de empleo y el impulso definitivo a la flexibilidad y conciliación (racionalización de horarios, recuperación de horas en servicios y hostelería, y el teletrabajo) son «la única llave para que las familias monoparentales no se queden atrás».
En España hay 1,88 millones de hogares monoparentales y el 83 % de los mismos están encabezados por una mujer. El 40,6 % están en riesgo de exclusión social, según EAPN.
Mesonero ha subrayado que las consecuencias de la crisis del coronavirus sobre las familias monoparentales se extienden a los hijos, exponiéndolos a situaciones de desigualdad que pueden suponer un estigma para su futura inclusión social y laboral.
Por ello, ha pedido que empresas y administraciones públicas pongan en marcha medidas urgentes y extraordinarias para no dejar atrás a estas familias y evitar la cronificación de la pobreza. EFE









Las más interesantes son las familias monogilipollales de Álava.
» …el término monoparental incluye tanto a todas las familias encabezadas por una madre sola o un padre solo.»
Ya sé que no sirve para nada, pero he he quedado más ancho …
Parental viene del latín parens o parentis, qué quiere decir pariente o familiar y también es de la familia de palabras como parto.
Se puede usar tanto en femenino como en masculino.
No confundir con la palabra pater o padre, ahí está el error, al sustituir parental por marental, pensando que parental viene de padre.
Lógicamente un error como esté en vez de ser corregido en el lenguaje habitual, se le da más bombo y publicidad creyendo que es más progresista y moderno sustituir el masculino en el lenguaje bien pensante de género y génera.
No me extraña que te hayas quedado ancho Federico.
Cada día se parece más el mundo en que vivimos a una novela de Orwell, de momento ya estamos tragando con la neolengua.