(EFE).- Todos los partidos vascos consideran cruciales para el desarrollo de Euskadi las elecciones del próximo domingo, en las que la irrupción de Podemos y de Ciudadanos en las Cortes Generales podría socavar la capacidad de influencia de las formaciones nacionalistas en el Gobierno que surja de estos comicios.
Para los partidos nacionalistas, tras el 20-D está en juego el marco jurídico-político de Euskadi. El PNV pone el foco en la defensa del autogobierno y del Concierto Económico, mientras que EH Bildu quiere seguir los pasos de Cataluña y llenar las urnas de votos independentistas que hagan posible el inicio de un proceso soberanista.
Socialistas y populares, por su parte, tienen la vista puesta en la necesidad de fortalecer sus respectivas bancadas en el Congreso y el Senado, frente a Podemos y Ciudadanos, para conformar un futuro Gobierno que defienda los intereses de Euskadi.
Aunque la irrupción de las nuevas marcas lideradas por Pablo Iglesias y Albert Ribera, según las encuestas, no va a mermar de manera considerable la representación de PNV y EH Bildu en el Congreso, sí puede incidir en la capacidad de influencia de ambos y, en particular, del partido de Andoni Ortuzar, en el futuro Gobierno.
De este modo, a una legislatura de mayoría absoluta en la que el PP no ha necesitado apoyarse en otros partidos para sacar adelante sus leyes, le pueden suceder otros cuatros años en los que las formaciones nacionalistas tampoco jueguen un papel relevante en unas Cortes Generales en las que en lugar de dos grandes partidos convivan cuatro con la entrada de Podemos y Ciudadanos.
La salida de la crisis económica y la defensa del autogobierno son los grandes temas de una campaña electoral que en Euskadi ha dejado en un segundo plano la convivencia y la normalización tras el el cese de actividad de ETA.
La coalición abertzale es la única formación que pone en un primer plano la necesidad de dar una «solución integral al conflicto y a sus consecuencias». Defiende que esta solución sólo llegará poniendo en marcha de manera unilateral la «vía vasca» hacia la independencia ante la actitud «escapista» del Gobierno.
Aunque entre las prioridades del PNV para esta campaña no destaca la normalización política tras el fin de la actividad violenta de ETA, sí incluye en su programa la reivindicación de una nueva política penitenciaria que acabe con la dispersión de los presos de la organización terrorista.
El PP considera que ETA es «un mal recuerdo del pasado» que no debe ser la prioridad de ningún gobierno y el PSE-EE apuesta por construir un futuro «desde la memoria y el rigor». También plantea un «pacto de memoria y reconocimiento» Podemos, que también defiende el acercamiento de los reclusos de ETA.
Los comicios del 20 de diciembre darán paso a la siguiente cita electoral en Euskadi, las autonómicas a finales del 2016, en las que previsiblemente las formaciones afinarán más sus propuestas en materia de pacificación y de autogobierno.
A ello ayudarán los trabajos de la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco, en la que antes de finalizar este año todos los grupos registrarán sus propuestas detalladas para actualizar el Estatuto de Gernika con el fin de consensuar un texto que sería sometido a referéndum.
Además, para las elecciones autonómicas de 2016, es probable que el partido o los partidos que gobiernen en España hayan formulado su respuesta a las demandas catalanas y vascas de redefinición del actual modelo de Estado.








