(foto de una depuradora). El análisis de las aguas residuales de un municipio puede detectar un rebrote de COVID-19 antes de que empiecen a confirmarse nuevos casos, según un proyecto piloto que coordina Vitoria, que permitiría conocer además cómo se está alimentando la población durante la crisis y si consume más antidepresivos.

El área de Salud del Ayuntamiento de Vitoria, ciudad que fue uno de los primeros focos de contagio de coronavirus en España, coordina esta iniciativa en la que están involucrados investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco, el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza, el Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba y la Diputación de Álava.

Los primeros pasos de esta iniciativa, que se lleva a cabo también en otros lugares de España y de Europa, como Holanda, ya se han dado con el inicio de toma de muestras en la depuradora vitoriana de Crispijana, que en breve serán enviadas a varios laboratorios para comenzar su análisis.

Según ha explicado a Efe el coordinador general del Área de Salud del consistorio vitoriano, Jonatan Moreno, se trata de dibujar la evolución del coronavirus, tener un histórico para poder detectar con antelación, antes de que se den los primeros síntomas, si se produce un incremento de contagios.

Pero no solo eso, y ahí radica también lo novedoso y el «valor diferencial» de este proyecto. Se quiere conocer el nivel de farmacontaminación en Vitoria, un problema emergente en el mundo, y los hábitos alimenticios de la población durante esta crisis sanitaria.

Ver por ejemplo si está aumentando o no el consumo de antidepresivos, ansiolíticos o drogas, o cómo está siendo la alimentación de la ciudadanía, si se bebe más alcohol, por ejemplo, ha relatado Moreno.

De esta manera no solo se podría conocer con cierta antelación si se produce un repunte del virus en las próximas semanas o meses, sino también dar recomendaciones a la ciudadanía desde la perspectiva de la salud pública.

Moreno ha destacado el valor que este triple análisis da a este proyecto, pero ha insistido en que hay que ser prudente y que no se deben generar falsas expectativas porque todavía se desconoce si los resultados permitirán finalmente detectar un posible repunte del coronavirus antes de que se dé un aumento de casos.

Ha asegurado que hay un equipo multidisciplinar «muy potente» trabajando en el proyecto, que incluye a epidemiólogos, expertos en farmacia y en salud pública, que van a permitir dar una perspectiva más amplia al estudio, ver lo que le está pasando a la ciudadanía durante el confinamiento.

Moreno ha explicado que lo primero que se hizo fue fijar un protocolo sobre la recogida de las muestras: en qué tipo de envases, cada cuánto tiempo y cómo se tienen que congelar, ya que es la mejor manera en la que se conserva el virus.

Ha añadido que desde la semana pasada se están recogiendo muestras de las aguas residuales de Crispijana cada dos días y que este mes se quieren enviar ya a los laboratorios con los que se ha contactado para que comiencen los análisis.

Cada laboratorio va a hacer una cosa distinta, es decir, unos se encargarán de analizar aspectos vinculados con la farmacontaminación y la salud y otros sobre los niveles de COVID-19.

Ha relatado que el origen de esta iniciativa estuvo en un proyecto, que se paralizó por la irrupción del coronavirus, que estaba dirigido al tema de la farmacontaminación en Vitoria a través del análisis de las aguas residuales.

Con la irrupción del coronavirus los impulsores del mismo propusieron al consistorio la posibilidad de ampliar el objetivo inicial y dirigirlo al estudio de la presencia del COVID-19 en esas aguas residuales porque habían tenido conocimiento de que en Holanda se estaba trabajando en esa línea con resultados.

Ahora habrá que ver cómo evoluciona este proyecto y si finalmente sirve de alerta temprana para hacer frente al coronavirus. EFE


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