La manipulación de los DNI a través de los móviles es una realidad. Una APP facilita el trabajo de los menores para acceder a las discotecas.
Un padre de Vitoria traslada su preocupación ante el Ayuntamiento de Vitoria en el Buzón Municipal.
CARTA PIDIENDO AYUDA:
«He tenido que aguantar que, a mi hijo adolescente y menor de edad, le vendan tabaco en estancos, que le vendan alcohol en bares del casco viejo y ya lo último es que le dejen entrar en una discoteca con un carnet falso en el móvil hecho con una app.
Ya está castigado por lo que, ya le he explicado, es un delito pero no sé que hacer, si denunciar estos hechos o no porque no sé si sirve para algo ya que considero que, el Ayuntamiento sabe que ocurren estas cosas, y no hacen nada.
Porque estos locales están llenos de menores todos los fines de semana.
¿Porque no ayudan a nuestros menores con discotecas exclusivas para ellos, en las que puedan bailar y no se venda alcohol?».











Antes ya había discotecas con horario para menores y sin alcohol.pero ya nadie quiere entrar a una discoteca a las 6 de la tarde.lo que les mola ahora son las noches.por lo que se ve por ahí…
Lo verdaderamente lamentable es que nuestros hijos e incluso nosotros, no podamos salir tranquilos una noche de fin de semana, sin que te “hurten” el móvil, la cartera. Que nuestros mayores estén con miedo cada vez que sacan dinero de un cajero o banco, mirando para todos los lados, no vaya a ser que les den un empujón y les arrebaten unos euros, en el mismo portal. Vitoria ha pasado por etapas, por ejemplo esos 80 y 90, donde la droga entró y se ha quedado. Pregunto ¿Quien esta vendiendo la droga que hay en nuestras calles?. No hace falta tener olfato de perro, para oler en muchos establecimientos de hostelería, el olor de la marihuana. Al que argumenta que esa y otras drogas, no hacen nada, que se pase por la séptima planta De Santiago. Lo de la carta me parece un pataleo innecesario, el problema es esta sociedad Vitoriana, que hemos creado, demasiada permisiva, que de solidaria se ha vuelto boba, que nadie quiere ver el tráfico de drogas, en ciertos bares,