Autoridades eclesiásticas y políticas junto a cientos de fieles han despedido hoy en un emotivo funeral celebrado en la catedral de Santa María de Vitoria al obispo emérito de la ciudad Miguel Asurmendi, fallecido a los 76 años.

Ni el alcalde de la ciudad, ni el diputado general de Álava han acudido.

Han estado, según la Agencia EFE, la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia; la teniente de diputado general de Álava, Pilar García Salazar, y los tenientes de alcalde de Vitoria Peio López de Munain e Itziar Gonzalo.

El templo gótico del siglo XIV situado en lo alto de la colina del Casco Medieval de Vitoria y conocido popularmente como la catedral vieja, ha albergado el acto fúnebre de cuerpo presente, que estaba abarrotado.

La ceremonia, presidida por el actual obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, que relevó a Asurmendi hace apenas cinco meses, ha congregado al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, así como a obispos y arzobispos de distintos puntos de España.

Además del prelado de Vitoria y el cardenal Ricardo Blázquez, han concelebrado la misa el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez; el de Barcelona, Juan José Omella; el de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez; el obispo de Huesca y Jaca, Julián Ruiz Martorell; el de Santander, Manuel Sánchez Monge; el de Bilbao, Mario Iceta; el de San Sebastián, José Ignacio Munilla, así como el obispo emérito de la capital guipuzcoana, Juan María Uriarte.

En su homilía, el actual obispo de la capital alavesa ha calificado a Asurmendi como «un maestro» con «juicio benévolo, alma grande y corazón de pastor», que tenía una «humanidad cordial» y un «trato respetuoso, solemne, digno y delicado».

Ha mencionado que su muerte por infarto a última hora del miércoles fue «un golpe inesperado» que ha dejado en sus fieles «un sentimiento de orfandad» y ha lamentado que cuando dejó de ser obispo de Vitoria y regresó a Pamplona estaba lleno de «ilusión, planes, proyectos, amistades y sueños», pero sólo tuvo cinco meses para llevarlos a cabo.

«Tenía conciencia de que le quedaban muchas cosas por hacer», ha señalado Elizalde, quien ha añadido que «quería culminar la vida como una obra de arte y así ha sido aunque no de la manera que él esperaba». «Don Miguel ha vivido para la misión y terminada la misión se ha ido», ha dicho.

El prelado ha puesto también de relieve que hoy Vitoria despide a «un gran pastor» que siempre ha promovido la reconciliación social, la ayuda a los más desfavorecidos y la cercanía con gentes de distintas sensibilidades.

«Queremos seguir sus pasos, yo el primero», ha concluido, tras agradecer al Papa Francisco su telegrama de condolencia.

Una vez terminada la misa, los restos mortales de Miguel Asurmendi, «salesiano hasta la médula» como lo han descrito en esta ceremonia, han sido enterrados en la cripta de los obispos como era su deseo, ya que en varias ocasiones manifestó que quería descansar en la diócesis en la que sirvió durante 21 años.

En esas dos décadas, entre otras muchas actividades, colaboró estrechamente con la Fundación Catedral Santa María para la restauración y reapertura al culto de este emblemático templo que inspiró dos novelas de Ken Follet, impulsó el Museo diocesano de Arte Sacro, trabajó con ahínco en favor de las Misiones Diocesanas, de entidades sociales como Cáritas y de los centros religiosos de Formación Profesional.

Tras esta cálida despedida, mañana se oficiará otro funeral a las ocho de la tarde en la catedral de Santa María de Pamplona, donde residió los últimos meses de su vida.

4 COMENTARIOS

  1. Seguro que tampoco le esperaban por lo menos a URTARAN, esta de vacaciones todo el año. Y para acudir y dar la nota es mejor que se quede veraneando

  2. aparte los citados tambien se encontraban entre los asistentes al citado funeral los parlamentariso del p.p carmelo barrio y laura garrido . de eso doy fe porque los vi. de la falta de los maximos mandatarios del ayunntamiento y diputación sin duda alguna estaran en periodo vacacional

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