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¿Cómo se ha afrontado el confinamiento por parte de las personas jóvenes?

El equipo de la Psicoasesoría de Vitoria se ha encontrado diferentes reacciones y maneras de afrontamiento. Concretamente, vieron cómo esta situación ha servido para que algunas personas aligeren su malestar y encuentren una zona de confort en sus casas, mientras que a otras personas esta situación les ha generado mayor ansiedad y las dificultades para hacerse cargo de su bienestar han aumentado.

Teniendo esto en cuenta, los temas más recurrentes por los cuales los jóvenes han solicitado asesoramiento han sido los siguientes:

  • Nerviosismo generalizado, ansiedad, mayor actividad mental, rumiación, mayor necesidad de movimiento, agitación, dificultades para dormir…síntomas normales en una situación de aislamiento, privación de libertad e incertidumbre.
  • Preocupación por los temas académicos, exámenes online/descontrol ¿cómo me concentro? ¿cómo me organizo?
  • Inestabilidad emocional
  • Dificultades para sostener la soledad, sentimientos de tristeza
  • Conflictos intrafamiliares, la intensa convivencia y el no poder marcar distancia en algunas relaciones, ha reabierto conflictos del pasado. “esta situación me está desbordando, ya no puedo no saltar”.
  • Oportunidad de reflexionar sobre la relación con la comida y conciencia de una relación tóxica con la misma durante el encierro.

 

Aun así, es interesante destacar las fortalezas y los puntos positivos que cuentan los jóvenes que han sido capaces de sacar de todo esto. Parece que esta situación está sirviendo al mismo tiempo para:

  • Poder retomar relación con familiares, momentos de calidad con la familia
  • Tener mayor control sobre sus horarios, ganar tranquilidad a la hora de organizarse
  • Disfrutar del tiempo con una misma y aprender de esta situación (“me he sorprendido de lo bien que he llevado la soledad”)
  • Sentir mayor fortaleza al comprobar que sus recursos son mayores de los esperados para afrontar esta situación. (“he descubierto que mis límites llegaban más lejos, que puedo afrontar más de lo que pensaba.”)
  • Sentir mejoría al cesar la actividad académica, los problemas y angustias relacionadas con los estudios se han parado.
  • Sentir menos ansiedad al reducirse el marco de actuación de “la vida”, al limitarse a casa, mayor sensación de control y menor angustia.
  • Relativizar las problemáticas cotidianas al compararlas con la situación global.

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