‘Trabajo de chinos’. Cuatro años para restaurar una predela (parte de retablo) que mide 2,12 metros cuadrados. Según informa el debate.com, mide 75 cm de alto, por 2 metros y 83 cm de largo.

  • 21.200 cm² restaurados en total
  • 5.300 cm² al año
  • 442 cm² al mes
  • 14,5 cm² al día (algo mas de 3 monedas de euro)

El cuidado y promoción del patrimonio histórico y artístico en la Diócesis de Vitoria sigue impulsándose para asegurar su pervivencia para las futuras generaciones. Ejemplo de ello es la culminación del proceso de restauración de la predela del antiguo retablo de La Asunción de Luzuriaga, en Álava, una de las piezas más significativas del renacimiento en la Llanada Alavesa.

Tras una minuciosa intervención técnica, y por decisión del Obispado de Vitoria, la obra ha sido trasladada de forma temporal a la parroquia de San Juan de Salvatierra para garantizar su óptima preservación y exhibición.

Ejecutada a mediados del siglo XVI, la pieza presenta una equilibrada composición clasicista. En el eje central emerge la figura de Cristo flanqueada por dos ángeles con los atributos de la Pasión. A los lados se disponen los Evangelistas en actitud sedente, acompañados por el tetramorfos e integrados ante ventanas abiertas que revelan un cuidado paisaje. Salvo la imagen del Salvador, que apela frontalmente a quien observa, el resto de las figuras adoptan una posición de tres cuartos, compartiendo el gesto de apoyar un pergamino enrollado sobre la rodilla.

Desde una perspectiva estilística, la obra evidencia una notable influencia de la escuela castellana, visible en el tratamiento de los textiles: pliegues largos y rectos en los cuerpos, trazos oblicuos en las mangas y plegados concéntricos en los hombros. Estos rasgos formales vinculan la pieza con talleres de gran relevancia en la diócesis, como se observa en el retablo de San Esteban de Ribera de Valderejo, actualmente en el Seminario de Vitoria-Gasteiz.

La autoría responde a una fructífera colaboración material e intelectual: la mazonería o estructura arquitectónica pertenece a Pierres Picart (destacado entallador de origen francés afincado en Salvatierra, clave en la introducción del lenguaje renacentista en la zona), mientras que la policromía y la ejecución pictórica corresponden al maestro Martín Ochoa de Oñate.

El ingreso de la pieza en el Servicio Foral de Restauración inició un exhaustivo examen científico, previo a la intervención, incluyendo la aplicación de luz ultravioleta para examinar la superficie, reflectografía de infrarrojos IR para desvelar estratos ocultos y análisis químicos para identificar la composición exacta de pigmentos y barnices. Estos últimos aportaron información importante para la posterior intervención.
Como suele ser habitual en las actuaciones de conservación y restauración, estos estudios sacan a la luz datos e información hasta ahora desconocida. En la tabla de Luzuriaga, el estudio de la pintura mediante reflectografía IR ha evidenciado la presencia de dibujo subyacente en esta obra. Este dibujo solo es perceptible en la representación de las figuras y no en los fondos y arquitecturas. El dibujo podría estar realizado con tinta y pincel, su uso era frecuente en la pintura sobre tabla. Es un dibujo directo y suelto en el que se combinan los diseños lineales de los ropajes con otros más expresivos y cortos que se utilizan para la modulación formal en los rostros. Se aprecia claramente el interés por la construcción volumétrica de la anatomía, en todos los rostros y abdomen de Cristo, mediante trazos curvos, sueltos y decididos.

El tratamiento aplicado comenzó con la desinsectación y consolidación del soporte, además de la estabilización mediante la fijación de las capas pictóricas. Posteriormente, se procedió a la eliminación de barnices antiguos, la reintegración de los volúmenes perdidos y el estucado de las lagunas. El proceso concluyó con el retoque cromático final, logrando recuperar la unidad visual y estética de la pieza. Este proceso ha generado una completa documentación fotográfica y técnica recogida en su correspondiente informe.

El equipo técnico evaluó las condiciones ambientales de la iglesia de Luzuriaga, detectando oscilaciones higrométricas que comprometen la estabilidad de la pintura sobre tabla a medio y largo plazo. Los criterios en la conservación del patrimonio desaconsejan retornar las obras restauradas a entornos con fluctuaciones severas de humedad, ya que estos cambios provocan movimientos en los soportes de madera y alteraciones en las capas pictóricas. Al mismo tiempo, la gestión de bienes recuperados mediante fondos públicos prioriza la accesibilidad y el disfrute social de la ciudadanía.

Por ello, y para una adecuada conservación, el Obispado optó por un depósito temporal en la parroquia de San Juan de Salvatierra, ubicación idónea por su proximidad geográfica y por reunir las condiciones de estabilidad ambiental, seguridad y apertura pública necesarias para la obra.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí