La vicepresidenta de la Fundación Fernando Buesa e hija del político socialista asesinado por ETA, Sara Buesa, ha asegurado este sábado que los «ecos de épica y legitimación que todavía persisten» en torno al terrorismo de ETA siguen doliendo y son «rescoldos» que contaminan el ambiente.
La Fundación ha celebrado este sábado un acto en la capital alavesa, con el lema ‘Compasión para transformar. Memoria para construir’, con motivo del 26 aniversario del asesinato de Buesa y de su escolta, el ertzaina Jorge Díez, que se cumple este domingo, día en el que se les rendirá un homenaje en Vitoria junto al monolito que se levantó en su recuerdo en el lugar en el que se produjo la explosión del coche bomba que les mató.
También ha intervenido Alejandro Ruiz-Huerta, sobreviviente del atentado contra los abogados de Atocha en 1977, con quien Buesa ha mantenido una conversación sobre su último libro titulado ‘Violencia, compasión, memoria’.
La hija de Buesa ha lamentado que las reivindicaciones que se suceden para exigir «el fin de la política de excepción» para los presos de ETA «nunca» van acompañadas de una consideración o mensaje de empatía hacia las víctimas.
Etxerat, ha añadido, denuncia que «están naciendo niños que tienen a sus abuelos en prisión» pero hay cientos de niños y niñas, ha señalado, que no han podido conocer a sus abuelos porque ETA acabó con sus vidas.
«Entiendo la dureza que supone para la vida de un niño o niña tener a su aita, su ama, o su abuelo en prisión. Creo que hay reivindicaciones legítimas, como el acercamiento de presos a sus familiares. Pero ¿cómo puede ignorarse el drama humano de tantas vidas segadas y familias destrozadas?», ha exclamado.
Las víctimas de ETA, ha continuado, sufrían la «frialdad, la crueldad y la falta de empatía» de una parte de la sociedad vasca que, en lugar de arroparlas, celebraban los asesinatos.
Buesa ha alertado también de que las generaciones jóvenes de hoy «toleran y justifican más la violencia que las de hace una década».
«Los extremos y la radicalidad crecen, frente a la moderación, que no está de moda. Casi un 25 % de la juventud vasca de entre 18 y 25 años se identifica con posiciones de extrema izquierda o de extrema derecha. Todo ello en un contexto global en el que cada vez se valoran y respetan menos la democracia y las instituciones», ha advertido.
Durante su intervención, Sara Buesa ha reconocido que aunque han pasado 26 años desde el asesinato de su padre el recuerdo todavía permanece «nítido». «Hay momentos de oscuridad y silencio en los que el vacío profundo se hace notar», ha manifestado.
Ahora, en un tiempo de paz, ha indicado, el terrorismo y la convivencia ya no figuran entre las principales preocupaciones de la sociedad vasca y a la gente le preocupan la vivienda, el empleo, la sanidad y la seguridad ciudadana y es normal, pero «hay heridas abiertas que escuecen».
Ha recordado que los etarras que asesinaron a Fernando Buesa han salido de prisión en tercer grado o están en libertad condicional, como Asier Carrera tras cumplir 25 años de condena.
«Era consciente de que este momento tenía que llegar» pero ahora lo más significativo, ha dicho, no es tanto el tiempo en prisión que han pasado, sino el proceso personal de reflexión que hayan podido hacer y si hacen una lectura crítica de su militancia en ETA. EFE











Y el psoe soltando presos