La poca elegancia del alcalde de Vitoria es una realidad. Y que pierde el norte por salir en las fotos, otra. El viernes se puso celoso porque otras instituciones harían convocatorias para contar la oferta turística el lunes y se lanzó a correr para ser el primero en público.
El pasado viernes se saltó todos los protocolos de coordinación con tal de aparecer corriendo a informar de la presencia de la capital alavesa en la feria de turismo Fitur. Mientras tanto, otras dos instituciones (Diputación y Gobierno) reflejaban en su agenda las comunicaciones de los detalles turísticos para el lunes. Sin respeto de coordinación municipal, y eso que las tres irán juntas a Madrid.
A las 11,42 horas del viernes, el Ayuntamiento contaba los detalles de la oferta turística vitoriana en Madrid, mientras que la Diputación lo hará a las 10,30 de mañana lunes según reza en la convocatoria y el Ejecutivo vasco a las 11 horas del mismo día.
No es la primera vez que trata de solapar a otros con un complejo importante. Incluso a su compañero de partido, Ramiro González, le ha bombardeado a convocatorias públicas cuando se anunciaba la presencia del diputado foral en público, al objeto de tapar los mensajes de la institución provincial.







