Opinión Norte Exprés

Hoy la Diputación alavesa ha rizado el rizo. Ha anunciado a bombo y platillo que ha conseguido ahorrar 9,7 millones de euros. Con una alegría manifiesta. Lo ha contado como si fuera la fiesta del mundo mundial, cuando en realidad, denota una incapacidad en la gestión del dinero público.

Obtener un superávit de 9,7 millones de euros por parte de un ente que se nutre de los impuestos ciudadanos deja claro lo siguiente: o cobró más impuestos de los necesarios o no es capaz de seleccionar partidas donde invertir ese dinero sobrante. Puesto que un banco no es.

Le vamos a dar una idea: dedique esos 1.600 millones de las antiguas pesetas a crear empleo para los 27.928 parados del Territorio y así nos evitaremos el sonrojo cada vez que salen los datos del oficiales a pasear. Como ayer, donde Álava no fue ejemplo de liderazgo con cifras de aumento de trabajo. Lo fue por lo contrario, mientras en España todo eran buenas noticias.

Tan malo es aumentar la deuda, como ser incapaz de invertir la totalidad del dinero ingresado. Tan impuntual es quién llega quince minutos tarde a una cita, como quién aparece media hora antes y pilla a los anfitriones en plena preparación de una cena; pongamos por ejemplo.

Ya nada sorprende. Y menos en un  país donde nos quieren convencer que recortar derechos ciudadanos y sociales, sanidad y educación, entre otras cosas, es estupendo y necesario.



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