Políticos alaveses mutan en ornitólogos. Álava vuelve a demostrar que es un territorio privilegiado: no solo alberga aves alpinas, sino también una especie aún más sorprendente, capaz de opinar con soltura sobre cualquier ecosistema, hábitat o dinámica poblacional. Sí, hablamos de esa figura tan versátil como ubicua: el político que lo mismo inaugura un frontón que te explica la biología reproductiva de la chova piquigualda. El análisis sobre el «reyezuelo sencillo» es de época.
Con el gabinete de Ramiro González todo es posible
No del «reyezuelo» de la Diputación (o sea el diputado general), del otro «reyezuelo» (ave).
La Diputación estudia aves alpinas y confirma que la polivalencia política no tiene techo ni altitud. Es absolutamente ridículo. Políticos sabiendo y opinando de todo.
SABEN DE TODO
La Diputación Foral ha presentado un estudio sobre aves de alta montaña, un trabajo técnico y especializado que, como es tradición, llega acompañado de declaraciones institucionales que convierten a cualquier responsable público en experto instantáneo en biodiversidad, cambio climático y, si hace falta, migraciones prenupciales del bisbita alpino.
La diputada Saray Zárate ha subrayado la “extraordinaria biodiversidad” del territorio, una frase que en política sirve para todo: para hablar de aves, de setas o de presupuestos. También ha recordado que estos estudios “ayudan a planificar medidas de protección más efectivas”, lo cual siempre suena muy bien, aunque nadie explique cuáles, cuándo o con qué dinero.
El informe confirma la presencia de varias especies, la ausencia de otras y la eterna capacidad de la administración para convertir cualquier dato en un mensaje épico. Que aparece un pájaro: éxito. Que no aparece: indicador del cambio climático. Que aparece poco: alerta. Que aparece mucho: riqueza natural. Todo encaja.
Mientras tanto, los técnicos —los que realmente saben— han hecho censos, transectos, estaciones de escucha y análisis rigurosos. Pero la magia llega cuando el estudio pasa por el filtro político y se transforma en un relato donde Álava es un pequeño Himalaya, las aves son embajadoras del territorio y cada grieta del Gorbea es un símbolo de resiliencia.
SIN TRANSPARENCIA
Eso sí, el comunicado promete “seguimientos periódicos”. No dice cuándo, ni cómo, ni con qué recursos, pero en política la periodicidad es un concepto flexible. Como la altitud del ecosistema alpino, que a veces empieza a 1.300 metros y otras a ras de rueda de prensa.
INFORMACIÓN OFICIAL
Álava es un territorio que alberga un extraordinario patrimonio natural y una biodiversidad excepcional, como el ecosistema alpino que alberga, poco conocido y de gran valor. Estos enclaves son el escenario sobre el que la Diputación Foral, a través del Servicio de Patrimonio Natural, ha llevado a cabo un estudio y seguimiento de aves alpinas que por su reproducción en nichos críticos pueden verse afectadas por el aumento de las temperaturas debido al cambio climático.
Las especies objeto de este análisis son la chova piquigualda, el acentor alpino, el bisbita alpino, verderón serrano, reyezuelo sencillo y escribano montesino que habitan en los parques naturales de Álava. Ejemplares cuya presencia demuestra que el Territorio alberga biodiversidad desde las zonas bajas hasta las cumbres” con hábitats de alta montaña únicos en Euskadi y que confirman el valor ecológico de sierras como Gorbea, Azkorri Artatz, Valderejo e Izki”, ha subrayado la diputada de Desarrollo Económico y Sostenibilidad, Saray Zárate.
“El estudio de las comunidades de aves en distintos tipos de medios, así como conocer su dinámica poblacional, es un elemento fundamental desde el punto de vista de la conservación y preservación de las especies en el Territorio y nos ayudan a planificar medidas de protección más efectivas”, ha explicado Zárate.
En este sentido desde la institución foral se han realizado tres tipos de censo según la detectabilidad de cada especie. De un lado los transectos lineales dirigidos a aquellas especies que caminando por el monte son fácilmente detectables (bisbita alpino, acentor alpino, verderón serrano y escribano montesino). Por otro, las estaciones de escucha, añadiendo reclamo sonoro en hábitats donde es más difícil detectar la especie (reyezuelo sencillo). Y por último mediante puntos de observación utilizando para aquellas especies que debido a su carácter gregario son fácilmente censables desde punto fijos (chova piquigualda).
El estudio confirma la presencia del bisbita alpino en el parque de Aizkorri-Aratz (5-6 territorios) y en Gorbea (6-7 territorios), donde la altitud —por encima de los 1.300 metros— y los pastizales montanos son factores determinantes. Por el contrario, no se ha detectado acentor alpino en Álava, y el reyezuelo sencillo aparece de manera muy escasa, limitado a Valderejo y simbólicamente en Aizkorri-Aratz y Gorbea.
Nuestro córvido alpino por excelencia, la chova piquigualda, cuenta con población reproductora en Valderejo y Aizkorri-Aratz, mientras que en Gorbea solo se le observa alimentándose, debido a la falta de hábitats reproductores adecuados, en forma de cuevas, grietas o simas. En Valderejo se registraron dos parejas reproductoras y en Aizkorri-Aratz 12 individuos emparejados. En Gorbea, se detectaron 23 adultos en vuelo, probablemente reproduciéndose en el entorno vizcaíno de Aldamin.
El verderón serrano, al igual que el reyezuelo sencillo, es de difícil detección; y solo se ha observado una pareja en vuelo y dos ejemplares solitarios. Por su parte, el escribano montesino aparece de manera esporádica, especialmente en los brezales de Aizkorri-Aratz, mientras que para el roquero rojo se han contabilizado dos parejas en Valderejo.
Este estudio pone de relieve la riqueza y singularidad de la avifauna de alta montaña en Álava, reforzando la necesidad de conservar estos hábitats frente a los desafíos del cambio climático.
Tomando este punto de partida como referencia, se realizarán los seguimientos periódicos necesarios para conocer de primera mano la evolución de estas poblaciones, posibles indicadores del cambio climático.


