Vamos con otro capítulo de PolitiCómicos tras el éxito de la primera edición. «PolitiCómicos» en Vitoria emulando a Michael J. Fox . Hoy toca una de «esconderite».
OPINIÓN:
El martes es el día tradicional donde el diputado general de Álava, Ramiro González, atiende a los periodistas de Vitoria. Una tradición que se está truncando últimamente. Sorprendente. Ramiro González se esconde de periodistas en un chubasquero (hace unos días)
Amanecimos con la expectativa de una comparecencia clave del diputado general, una cita en la que debía aclarar si su futuro político pasa por:
- Seguir en la Diputación dando tumbos de mala gestión
- o dar el salto al Ayuntamiento de Vitoria a llevar problemas
- o dejar la primera línea de la política
Esconderite, escondite…
Sin embargo, la jornada derivó en un ejercicio de escapismo institucional. Jugó al “esconderite” con la prensa, como lo llamaría cualquier niño en fórmula coloquial.
BARCELONA
Lejos de los pasillos de la Diputación, el diputado general apareció en Barcelona, no para atender compromisos políticos urgentes, sino para disfrutar de la Barcelona Wine Week. Entre stands, copas y discursos enológicos, la agenda parecía más centrada en aromas y catas que en responder a las preguntas que siguen abiertas en Álava.
El resultado es una estampa que mezcla desconcierto y comicidad involuntaria: mientras en Álava se esperaba claridad, en Barcelona se brindaba.
Para quien mira desde fuera, la sensación es la de una comedia de enredos en la que el protagonista confunde su agenda con la carta de vinos. Y mientras en Álava se aguarda una explicación, en Barcelona se descorchan botellas.
El protagonista se dedicó a una actividad mucho más productiva: maridar evasivas con tempranillo.
Mientras tanto, siguen encima de la mesa una veintena de patatas calientes. Y no es un problema de no atender periodistas solamente. Ramiro olvida que gracias a la prensa se llega a la ciudadanía, a quien se debe.
Pero él es más de vetar a quien le incomoda y no cuenta, ni pegunta, lo que quiere su excelentísima. Ramiro González (PNV) veta periodistas en Vitoria
UN MENÚ INFANTIL
Al final, su relación con la prensa se parece a un menú infantil:
- Solo quiere lo que le gusta
- lo que no pica
- lo que no mancha
- y lo que no obliga a masticar demasiado.
La política alavesa, convertida en cocina de autor: mucho plato caliente, poco chef y un maître que, cuando ve periodistas de verdad, apaga la luz y finge que el restaurante está cerrado.
EL ILUSIONISTA
Al final, la sensación es clara: en Álava no tenemos un diputado general, tenemos un ilusionista premium.
Hace desaparecer ruedas de prensa, periodistas, explicaciones y hasta tradiciones de los martes.
A este paso va a lograr que desaparezca hasta la propia Diputación (o quizá, al PNV del Gobierno foral). luego que nadie se sorprenda.




