PNV y PSE han hecho efectivo el acuerdo alcanzado con Podemos sobre la tasa turística y han aceptado las siete enmiendas planteadas por el grupo juntero Elkarrekin Bizkaia que, entre otras medidas, permitirán encarecer el gravamen en la práctica totalidad de los establecimientos turísticos del territorio.
EH Bildu también ha dado el sí a las modificaciones mientras que el PP ha rechazado cinco y se ha abstenido en dos.
La comisión de Hacienda y Finanzas de las Juntas Generales de Bizkaia ha aprobado este lunes el Proyecto de Norma Foral del Impuesto sobre Estancias Turísticas en los municipios del territorio.
Tras la ratificación del dictamen, la normativa será votada en el Pleno de las Juntas y entrará en vigor el día siguiente a su publicación en el Boletín Oficial de Bizkaia, aunque producirá efectos desde el 1 de enero de 2027.
Su aprobación en Bizkaia estaba asegurada toda vez que PNV y PSE cuentan con mayoría absoluta en la Cámara. No obstante, el acuerdo alcanzado por jeltzales y socialistas con Podemos para garantizar su ratificación en Álava y Gipuzkoa ha permitido la aprobación de las siete enmiendas propuestas por la formación morada.
Enmienda a la totalidad
Por contra, los grupos han rechazado la enmienda a la totalidad planteada por el PP -también ha propuesto una veintena de modificaciones parciales-, que pedía la devolución del proyecto al entender que configura un tributo «sin acreditar un problema estructural de saturación turística» y mantiene una concepción «unitaria» de Euskadi.
A juicio del PP, la normativa supone una regulación «desproporcionada, insuficientemente justificada, excesivamente intervencionista y potencialmente perjudicial para la competitividad económica e institucional de Bizkaia».
De este modo, y al igual que en el resto de territorios, el gravamen entrará en vigor el 1 de enero de 2027 aunque con tipos más altos de los inicialmente recogidos en el proyecto de norma foral, con la única excepción de los agroturismos.
Podemos ha defendido que con la ampliación de las horquillas de las tarifas se refuerza la progresividad del impuesto, al tiempo que se dota a los ayuntamientos de más capacidad para modularlo.
Según planteaba la redacción inicial del proyecto, los ayuntamientos podrán mediante ordenanza fiscal establecer una bonificación del 100 % cuando el término municipal cuente con 25 o menos plazas alojativas.
Sin embargo, tras aprobarse una enmienda de Elkarrekin Podemos también se bonificará en su totalidad cuando la intensidad turística en el municipio sea inferior al 1 % y las plazas alojativas no superen las 75.
Por contra, los ayuntamientos estarán habilitados para establecer un recargo de hasta el 50 % si el número de plazas supera las 750, así como en los términos municipales con 5.000 o más habitantes cuando el indicador de «intensidad turística» sea igual o superior al 10 %, tras salir adelante la modificación de Podemos.
Entre las enmiendas de la formación morada aprobadas también está la obligación de revisar el impuesto cada dos años, así como el hecho de que se hayan ampliado a seis el número de días sujetos al impuesto, que inicialmente se fijaba en cinco.
También se ha incorporado una exención para los acompañantes de personas con dependencia de grado II y III que necesitan cuidados cuando viajan.
De este modo, en el caso de los hoteles de cinco estrellas el gravamen pasará de la horquilla inicialmente fijada (2,5-5 euros) a un margen de entre 4,5-6,5 euros diarios que, fruto del recargo, podría elevar el gasto a 9,75 euros.
En el caso de las embarcaciones de crucero turístico la nueva horquilla se eleva hasta los 7 euros que con recargo supondría un máximo de 10,5 euros por persona.
Solo conservan sus tarifas sin modificación los agroturismos que cobrarán un canon de entre 0,5 y 1,25 euros por turista.
En su intervención, la portavoz de Elkarrekin Bizkaia, Eneritz de Madariaga, ha considerado la tasa turística una «prioridad» y ha defendido que fruto de sus enmiendas el gravamen vaya a ser «más progresivo, mas flexible y útil para los ayuntamientos».
Por su parte, EH Bildu se ha congratulado de que se vaya a aprobar el impuesto, aunque sea «con diez años de retraso». Ha retirado así las alegaciones que había presentado inicialmente y ha anunciado su voto favorable a la norma foral.


