EFE).- El PNV aspira en estas elecciones a recuperar la histórica influencia que ejerció en el Congreso y a ser decisivo en la conformación del Gobierno para defender la «agenda vasca» ante unas Cortes divididas.

Por eso, en esta precampaña el partido que lidera Andoni Ortuzar ha alertado a los vascos de que Podemos no ha presentado en Madrid iniciativas que beneficien a Euskadi porque tiene que «lidiar con más intereses».

El mensaje que traslada en sus actos es que el único que realmente defenderá a Euskadi en Madrid es el PNV.

«Lo cierto es que al final los temas vascos salen adelante cuando se necesitan los votos del PNV. Es triste pero es así. Por eso es importante ser decisivos», han señalado a Efe fuentes de este partido, que confían en serlo, al igual que los nacionalistas catalanes.

En Euskadi el panorama político podría variar ligeramente respecto al 20D con la suma de Podemos y Ezker Anitza-IU que, además de ganar en votos como ocurrió en diciembre pasado, podría superar al PNV en escaños y pasar de 5 a 7 diputados, según auguran el CIS y el Sociómetro vasco.

Ambas encuestas coinciden en que el PNV se quedaría con 5 (1 menos) y en que el PP mantendría sus 2 representantes, pero difieren en el resto: el PSE-EE reduciría sus escaños de 3 a 2 según el Sociómetro o incluso a 1 con datos del CIS, por lo que dejarían de ser diputados Patxi López y Javier Lasarte. EH Bildu podría mantener sus 2 escaños o ganar uno más por Gipuzkoa.

El grupo vasco en el Congreso quiere mantener su fuerza para que su representación en Madrid, aunque pequeña, sea crucial para la investidura de un candidato y está dispuesto a volver a entablar conversaciones con todos los partidos, sin preferencias a priori entre derecha o izquierda y sin líneas rojas.

Los nacionalistas vascos reconocen sin embargo que con el PP hasta ahora ha sido difícil llegar a acuerdos tras cuatro años de imposiciones, recortes sociales y barreras al autogobierno.

La «agenda vasca» que pondrán sobre cualquier mesa de negociación incluye reformas en política económica y social para salir de la crisis, dotación para infraestructuras vascas como el Tren de Alta Velocidad, blindaje del Concierto Económico y otras cuestiones en materia de paz y convivencia, entre ellas un cambio en la política penitenciaria para adaptarla a la paz, que incluya el acercamiento de presos de ETA a Euskadi y que favorezca su reinserción.

Si logran ser decisivos volverían a recuperar el peso que tenían en la década de los 90 cuando apoyaron las investiduras de Felipe González y José María Aznar, y consiguieron avanzar en el desarrollo del Estatuto, y reformar el Concierto Económico y la Ley del Cupo, que amplió la capacidad normativa vasca sobre el IRPF y permitió a Euskadi recaudar impuestos sobre alcohol, tabaco e hidrocarburos.

En otras ocasiones los nacionalistas vascos han conseguido sus reivindicaciones al apoyar los presupuestos del Estado. Así lograron por ejemplo el traspaso de las políticas activas de empleo, más competencias en investigación y más dinero para infraestructuras.

El otro partido de ámbito exclusivamente vasco, la coalición EH Bildu, fue el gran perdedor de las elecciones generales de diciembre al pasar de seis a dos diputados en Euskadi.

Para revertir esta situación los independentistas vascos confían en rentabilizar el «efecto Otegi», que tras su salida de prisión está inmerso en una campaña mediática con múltiples comparecencias dentro y fuera de Euskadi, incluidas sus polémicas visitas a los parlamentos europeo y catalán.

Además, es la única formación que ha efectuado cambios destacados en sus candidaturas para tratar de frenar el «ciclón» de Podemos, con nuevos cabezas de lista de perfil más ecologista y de izquierdas que abertzale.

La formación morada podría también restar fuerzas a los socialistas vascos, que en diciembre consiguieron la mitad de votos que Podemos. En Euskadi el «sorpasso» al PSE se dio ya en las elecciones forales de 2015, al que ganó por 1.194 votos.

Ciudadanos apenas tiene posibilidades en el País Vasco según las encuestas y no se espera que reste votos al PP de Alfonso Alonso, que apela a la moderación frente a los populismos.

Ante esta situación el PNV llama a votar en clave vasca antes de afrontar en octubre unas elecciones autonómicas en las que todos los sondeos le dan una clara victoria.


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