Opinión Álvaro Martínez

Las diferencias entre Ramiro González, diputado general de Álava, y Gorka Urtaran, alcalde de Vitoria, -ambos del mismo partido (PNV)- han llegado también a la sensación de respaldo y sentimiento con nuestros símbolos. Con la ciudad y la provincia.

Mientras González se siente orgulloso de Álava y la defiende, Urtaran no lanza mensajes de cariño a Vitoria y todas sus defensas son hacia las instituciones que apuestan por Bilbao (Sabin Etxea, ETB, Gobierno…). La última perorata el viernes pasado: se le caía la baba hablando de la «sensibilidad» del lehendakari.
Las diferencias se hacen notar mucho mas cuando se comparan con anteriores rectores. Mientras Maroto lanzaba discursos a borbotones en defensa y orgullo de Vitoria, el actual alcalde no es capaz de ver la ciudad a lo grande.

Hoy Ramiro González aparecía en una entrevista en El Correo, y su mensaje es muy claro: «Álava quiere recuperar su orgullo». Ya lo demostró el día que se reunió con el lehendakari Iñigo Urkullu y le sacó compromisos para el Territorio. Lo contrario que le ocurrió a Urtaran, que fue un palanganero en igual encuentro.

Un PNV bipolar, que deberá poner en orden a su edil. Gran tarea para el nuevo presidente del ABB a partir del año que viene. De lo contrario les arrastrará a malos resultados electorales. ¿Podrá la soberbia y el complejo de inferioridad del alcalde con todo un partido? Hasta el momento sí: (Obligó a ser candidato con amenazas de abandono del grupo en plena legislatura, forzó a elegir su lista contra parte del partido, y suspiró por el sillón a toda costa sin conocimiento para gestionar nada).

 

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