EFE).- Una investigación llevada a cabo por el Departamento de Química Analítica de la Universidad del País Vasco ha comprobado que un espectrómetro «Raman» portátil, muy utilizado para analizar obras de arte, permite detectar el punto óptimo de maduración del tomate.
El estudio ha permitido concluir que con este medidor móvil que analiza la composición molecular del fruto el productor puede controlar sobre el terreno el tomate y saber si está listo para ser recogido o hay que dejarlo madurar más tiempo, según ha explicado en una nota de prensa Josu Trebolazabala, autor de esta investigación, que puede aplicarse a otros alimentos que cambian de color durante su maduración.
El espectrómetro «Raman» portátil es un equipo que se utiliza en campos tan diversos como la metalurgia, la arqueología y el arte, ya que permite de manera no invasiva observar los pigmentos que contiene un cuadro o una escultura sin tener que extraer muestra alguna, preservando así la integridad del objeto a analizar.
En este caso, un equipo de investigación de la UPV/EHU ha aplicado dicho equipo a la investigación culinaria, en un trasvase de tecnología con el objetivo de crear una herramienta que pueda ayudar al productor a saber cuál es el punto óptimo de maduración del tomate, ha indicado Trebolazabala.
Con esta técnica se consigue además hacerlo sin destruir el fruto, ha matizado el investigador, quien ha añadido que los resultados muestran que la información obtenida con este instrumento portátil puede considerarse de suficiente calidad para que el productor pueda ir a la huerta con este equipo y, posando la sonda «Raman» de contacto sobre el tomate, saber si éste está listo para recoger.
Esta innovadora técnica es extrapolable a cualquier otro alimento que cambie de coloración durante su etapa de maduración, ya que el espectrómetro detecta las variaciones que se producen en la composición del fruto hasta su maduración.
«Cuando el tomate está verde los pigmentos mayoritarios son la clorofila y las ceras cuticulares que se encuentran en el exterior», indica Trebolazabala, quien recuerda que la presencia de dichos compuestos desciende a medida que el fruto se madura.
Además de con el tomate se han realizado también pruebas con otras verduras como el pimiento y la calabaza.


