El Hogar Sansoheta, dependiente del Instituto Foral de Bienestar Social, ha recibido hoy el premio Ajuriaguerra de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría. Se trata de un reconocimiento a la labor de este servicio en favor de los menores que residen en este centro, la mayoría de ellos con problemática familiar grave, acompañada de problemas de conducta y, en muchas ocasiones, en situaciones agravadas por el consumo de tóxicos, trastornos
psicológicos y/o psiquiátricos.

La diputada foral de Servicios Sociales, Beatriz Artolazabal, ha sido la encargada de recoger el premio, en el marco de la XIV Reunión Anual de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, donde ha destacado “la estrecha coordinación que tienen la Diputación Foral de Álava y los servicios de salud mental de Osakidetza”. Una coordinación que se hace imprescindible especialmente en Hogar Sanshoeta, premiado esta mañana, donde “cerca del 77% de los menores reciben tratamiento psiquiátrico”.

Es precisamente la coordinación sociosanitaria uno de los criterios que ha llevado a la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría a otorgar el premio a Sansoheta. “En este momento hay una preocupación creciente por los menores en riesgo de exclusión social y por el papel del trauma como generador de patologia psiquiátrica. La prevención es básica y en ese sentido Sansoheta, trabajando coordinadamente con Osakidetza, hace una labor fundamental en ese tratamiento temprano y en su prevención”, ha apuntado Ana González-Pinta, jefa del Servicio
de Investigación de Psiquiatría del Hospital Universitario Araba, encargada de entregar el premio.

El Centro de Menores Sansoheta se puso en marcha en el año 1998, para dar respuesta a las necesidades de los menores y adolescentes, con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años que, además de sufrir los efectos de la separación familiar por vivir una problemática familiar grave, presentan problemas de conducta -asociados en muchos casos con trastornos psicológicos y psiquiátricos- que les impiden ser atendidos en los acogimientos residenciales ordinarios de la Diputación Foral de Álava.

“La experiencia nos ha demostrado que el personal especializado que trabaja en Sansoheta, además de contar con una gran formación, dedicación y una gran sensibilidad social, tiene la capacidad de flexibilizar sus actuaciones desde un ámbito afectivo y normativo, con pautas y normas de convivencia educativas muy estructuradas y que son, en todo momento, respetuosas con los derechos de los menores”, ha subrayado Artolazabal, quien ha aprovechado para agradecer su trabajo a Urgatzi, asociación que gestiona el servicio desde hace cuatro años.

En la actualidad, Sansoheta tiene 20 plazas ocupadas y, en lo que llevamos de año, ha tenido una ocupación media del 92% de su capacidad. La estancia media de los menores y adolescentes en este servicio es de 275 días y, según las previsiones del Instituto Foral de Bienestar Social, cerca del 45% podrán volver con sus familias o, al menos, podrán volver a su vida a autónoma en un plazo inferior a un año.



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