El debate sobre los 50.000 euros es el siguiente. Los organizadores de la Capitalidad Gastronómica dicen que ellos nunca ofrecieron garantías de conseguir el GUINNESS con la tortilla de patata, que solo hablaban de un intento. Y el alcalde de Vitoria subraya que no paga ese dinero porque no hay tal reconocimiento mundial.
Y a partir de ahí versiones contradictorias. Pero los papeles dicen lo que dicen. Y el logotipo aparece, como luego han reconocido en la rueda de prensa.
De la abundante documentación municipal a la que ha tenido acceso Norte Exprés sobre cómo se planificó el supuesto intento de récord, aparece en numerosas ocasiones mencionada la marca Guinness World Records, dando por hecho que el objetivo era que esta institución reconociese la tortilla de la Virgen Blanca como la más grande del mundo. Incluso se menciona esta marca en diversas promociones y anuncios públicos.
Pero según se acercaba la fecha del evento, las menciones a esta institución se fueron diluyendo hasta casi desaparecer por completo. Alguien debió darse cuenta de que era imposible que Guiness reconociese la tortilla de Senén González como la más grande. De hecho hoy los organizadores han reconocido que ya sabían que había una más grande en Japón.
Cambio de planes
Los documentos municipales también preveían la presencia de un inspector oficial de Guinness el día dos de agosto en la Virgen Blanca. Su misión iba a ser la de dar fe del récord y entregar un diploma oficial a Senén y al alcalde con el título conseguido delante de los medios de comunicación. En ese momento, el ‘We are the champions’ de Queen tenía que sonar por la megafonía.
Finalmente ningún representante de Guinness World Record estuvo presente aquel día en Vitoria.
Rueda de Prensa de hoy
Los responsables de la Capital Española de la Gastronomía han asegurado que fue el alcalde Javier Maroto quien se “tiró a la piscina” hablando de que Vitoria iba a batir un récord Guinnes en la presentación madrileña de la campaña “8 aperitivos vascos”. Dicen ahora que nunca ofrecieron garantías. De hecho acusan al alcalde de mentir cuando afirma que no han cumplido con su parte.
Pero a preguntas de este medio han reconocido ciertas lagunas en su argumentación. Para empezar reconocen que usaron el logotipo oficial de la marca registrada “Guinnes World Records” en la documentación que presentaron al consistorio. Es más, asumen públicamente que aquello fue un error. No tienen permiso para utilizarlo y ya les habían llamado la atención por ello en ediciones anteriores de la Capitalidad Gastronómica en otras ciudades. Parece que no aprendieron la lección.
También han reconocido que “Guinnes World Records” les había advertido un mes antes de aquel 2 de agosto en la plaza de la Virgen Blanca, que el récord lo detentaba Japón con una monstruosa tortilla de 14 toneladas. En ese momento supieron que era imposible sacar adelante el récord. Pero el proyecto siguió adelante dejando que todo el mundo siguiera hablando de récord guinnes lo que acabó en un monumental ridículo para la ciudad.
La idea original era traer un verficador de Guinnes, pero salía caro: 9.000 euros. Se decidió mandar la memoria a posteriori a pesar de saber ya que no había posibilidades de competir con la tortilla de Japón.




