EFE).- Los cientos de actos organizados por los partidos a lo largo de la geografía vasca han dado lugar a numerosas anécdotas protagonizadas por unos candidatos que han demostrado sus dotes culinarias, «comprado» seguros junto a un atril y hasta celebrado su cumpleaños en el fervor de un mitin.
Se trata de la «cara B» de una campaña electoral en la que, además de proclamas y promesas, ha habido también lapsus, fallos técnicos, multas de tráfico, momentos jocosos y carcajadas que han aportado color a la monotonía que suele acompañar a estos actos.
Los aspirantes a la Lehendakaritza no han dudado en ponerse el mandil, volar en parapente, surcar la ría en barco, interpretar temas a capela y celebrar su cumpleaños en pleno mitin.
Es el caso del lehendakari y candidato a la reelección, Iñigo Urkullu, quien cumplió 55 años el pasado domingo, cuando el presidente de su partido, Andoni Ortuzar, urdió para él una peculiar felicitación ante la imposibilidad de coincidir ambos físicamente durante toda la jornada debido al fervor de la campaña.
Urkullu se encontraba por la tarde en Agurain (Álava) en plena intervención cuando sus palabras fueron repentinamente interrumpidas por la proyección de unas imágenes en una pantalla gigante en las que aparecía el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en el mitin que había ofrecido ese mismo día por la mañana en San Sebastián.
En el vídeo, Ortuzar recitaba un verso de felicitación dirigido al lehendakari y entregaba una tarta con velas a una niña, Miren, que en ese momento irrumpió en Agurain para entregar el dulce pastel al lehendakari al son de un multitudinario «Zorionak zuri».
El lehendakari también comprobó los «riesgos» de hacer una campaña de calle cuando el lunes 12 de septiembre después de exponer en Bilbao su programa sobre juventud se le acercó un tocayo, Iñigo, un bilbaíno de 36 años con Síndrome de Down que trabaja en una entidad financiera que, en una conversación de cinco minutos junto al atril, trató de vender un seguro al candidato nacionalista.
El mismísimo CNI fue el participante involuntario de un mitin de EH Bildu en Llodio (Álava) cuando Arnaldo Otegi recordó la correspondencia que mantuvo con Pablo Gorostiaga durante su estancia en prisión sobre las vacas que el exalcalde tiene en el Gorbea.
«Estoy convencido de que aquellas cartas fueron objeto de estudio en el CNI porque seguro que pensaban que hablábamos de alguna otra cosa», ironizó Otegi desatando una riada de carcajadas y aplausos.
El intenso calor que marcó el arranque la campaña electoral ha dejado también comentarios ingeniosos como el del candidato a lehendakari del PP, Alfonso Alonso, que en un mitin en Nanclares de la Oca (Álava) se compadeció del público que le escuchaba a pleno sol y acortó su discurso para no ser «La voz que os derrite», una variación del lema de campaña de los populares «La voz que nos une».
Los encontronazos casuales a pie de calle también suelen ocurrir en estas campañas electorales como el que protagonizó en San Sebastián el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con Pablo Benegas, integrante del grupo musical La Oreja de Van Gogh e hijo del histórico dirigente socialista Txiki Benegas.
Pablo Benegas agradeció a Rajoy la llamada que realizó a su familia cuando falleció su padre, mientras que el presidente del Gobierno ensalzó la figura del dirigente socialista, un hombre con el que, dijo, había pactado en muchas ocasiones.
Las esperas hasta que llegan los líderes son algo ya habitual en los actos de campaña y más aún si los políticos que hacen «bulto» se desplazan desde otra provincia.
En eso llevaban un rato la práctica totalidad de los dirigentes del PSE-EE en la Casa de Juntas de Gernika, donde ya solo faltaban por llegar Pedro Sánchez e Idoia Mendia, cuando Iñaki Arriola, el secretario general en Gipuzkoa, se arrancó con el «Gernikako Arbola» para animar al personal con una actuación que mereció un aplauso, aunque dejó en evidencia a muchos de sus compañeros, ya que solo le siguió al completo el exlehendakari Patxi López.
Muchos mítines del PNV en Gipuzkoa también se han abierto con un sorprendente prólogo, un vídeo en el que varios candidatos aparecen interpretando una canción con toques folclóricos vascos.
En el vídeo, Joseba Egibar demuestra sus dotes de acordeonista -siguiendo la estela de otros políticos-acordeonistas como Carlos Iturgaiz- y exhibe una voz que sirve para algo más que para proclamar consignas en los mítines.
Los políticos también se han lanzado con el euskera y así el líder del PSOE, Pedro Sánchez, después de casi una veintena de actos hechos en Euskadi en sus dos años en el cargo, ha hablado por primera vez en lengua vasca. Solo fueron dos frases, leídas palabra por palabra sin errores, pero sin la entonación de una frase.
La variedad de marcas con las que Podemos en los distintos parlamentos puso en un aprieto también a la candidata vasca Pilar Zabala en un acto electoral celebrado en San Sebastián.
A la candidata se le atragantó la denominación de sus colegas catalanes de En Comú Podem, a quienes pretendía expresar su apoyo en el día de la Diada, y tuvo que repetir hasta cuatro veces una declaración a los medios de comunicación.
Con la complicidad de los periodistas, Zabala comenzó la frase una y otra vez, pero no hubo manera. Al final, buscó otro camino para acabar felicitando a sus «compañeros catalanes».
El lenguaje políticamente correcto llevó también al candidato de Podemos Julen Bollaín a defender en un mitin en San Sebastián a los «mayores y mayoras».
La campaña electoral vasca ha vuelto a ser especialmente viajera ya que los candidatos han dado la vuelta a Euskadi en quince días en los que han viajado en coche, metro y barco, y en el caso de Idoia Mendia hasta en parapente, y en los que, al menos, un coche de campaña ha pagado una multa de tráfico por mal aparcamiento.









Todo este circo subvencionado con nuestro dinero no sería necesario si, éstos que se autodenominan políticos, pensaran en todos los ciudadanos y no e anteponer su bienestar propio y el de sus partidos.