Euskadi crece. Menos de lo previsto, pero en números positivos, y desde luego eso no significa crisis, aunque muchos insistan en trasladar una situación negativa.
Intereses políticos detrás de muchos mensajes catastrofistas. Algunos olvidan la crisis real de hace unos años.
El Instituto Vasco de Estadística, Eustat, ha rebajado al 2,2 % el crecimiento de la economía en Euskadi durante el segundo trimestre del año en comparación con el mismo periodo de 2018, una décima menos que lo anunciado en el avance de cuentas trimestrales elaborado en julio por este organismo.
Esta corrección en la subida del PIB de Euskadi no afectará a la previsión de crecimiento del Gobierno autonómico para el conjunto del año, que este viernes ha ratificado el lehendakari, Iñigo Urkullu, en el pleno de política general del Parlamento Vasco en el 2,3 %.
En relación con el primer trimestre la economía de la comunidad autónoma creció un 0,6 %. En este caso no hay variación sobre la avanzada por el Eustat en verano.
Tampoco hay cambios en las cifras del Eustat sobre empleo, medido como puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, que aumentó un 1,7 % interanual (una décima menos que en el primer trimestre) y con crecimientos en todas las ramas de actividad, y un 0,5 % en términos intertrimestrales (dos décimas más que entre enero y marzo).
Por territorios históricos, Gipuzkoa tuvo el mayor crecimiento interanual del PIB con un 2,5 %, seguido de Bizkaia con un 2,1 % y Álava con un 1,8 %. En comparación con el primer trimestre Gipuzkoa creció un 0,7 %, Bizkaia un 0,6 % y Álava un 0,5 %.
Desde el punto de vista de la oferta todos los sectores, salvo el primario, tuvieron una evolución positiva, sobre todo los servicios y la construcción, mientras que la industria presentó por tercer trimestre consecutivo un crecimiento más moderado.
Así, el sector primario cerró el segundo trimestre con un retroceso anual del 0,1 % y un alza intertrimestral del 2,5 %, y la construcción mostró un menor dinamismo al subir un 2,9 % en relación al año anterior y un 0,2 %, respecto al periodo enero-marzo.
La industria tuvo una subida interanual del 0,8 % -una tasa ligeramente superior a los dos trimestres precedentes pero por debajo de la evolución de los últimos cinco años- y del 0,6 % en términos intertrimestrales.
En cuando a los servicios, en su conjunto subieron un 2,6 % anual y un 0,5 % trimestral, gracias a que los tres subsectores tuvieron una evolución positiva.
La rama de comercio, hostelería y transporte cerró con un alza del 2,5 % en relación a 2018 y del 0,5 % respecto del inicio del año. El resto de servicios -actividades profesionales, financieras y seguros, entre otras- aumentó un 2,9 % interanual y un 0,6 % intertrimestral; mientras que la rama de administración pública, educación, sanidad y servicios sociales subió un 2,3 % y un 0,6 %, respectivamente.
Desde el punto de vista de la demanda destacó la aportación del sector exterior, ya que la demanda interna (2 %) creció menos que el PIB (2,2 %), una circunstancia motivada principalmente por una menor inversión, que tuvo un retroceso trimestral del 0,3 %, a pesar de que subió un 2,5 % respecto al año pasado.
Las exportaciones y las importaciones tuvieron una evolución positiva, con un mayor auge de las ventas (2,8 %) que de las compras (2,6 %).
El consumo de los hogares subió un 1,9 % interanual y atenuó ligeramente su crecimiento, mientras que el gasto público de las administraciones tuvo un perfil más dinámico con una subida anual del 2 % por segundo trimestre consecutivo.
Con estas cifras, el consumo creció en su conjunto un 1,9 % en relación al mismo periodo de 2018 y 0,3 % sobre el primer trimestre de este año.
Urkullu mantiene el crecimiento de la economía vasca pese a la crisis global
El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha mantenido este viernes las previsiones de crecimiento de la economía vasca y en 2020 y ha señalado que aunque Euskadi no puede hacer nada para evitar una crisis global puede «tratar de mitigar sus efectos» porque es «un país solvente».
Urkullu ha centrado buena parte de su discurso en el pleno de Política General del Parlamento Vasco en cuestiones económicas y sociales, y ha mostrado su preocupación por el escenario mundial. «Me gustaría poder afirmar ante la sociedad vasca que no vamos a tener que afrontar incertidumbres. No puedo hacerlo», ha remarcado.
Pese a ello ha valorado la «estabilidad» que vive el País Vasco y su economía saneada. «Nuestra previsión es que vamos a seguir creciendo. Algo menos, pero Euskadi va a crecer y generar empleo».
Pero ha avisado: «En el contexto actual no podemos dar por segura esa tendencia. Sí podemos dar por hecho nuestro empeño en garantizar las condiciones para esa tendencia se mantenga en Euskadi».
También Urkullu ha mantenido las previsiones de crecimiento de empleo este año en 16.000 puestos de trabajo y se ha comprometido a que la tasa del paro se consolide por debajo del 10 % en 2020.
No obstante ha alertado de que la economía alemana puede cerrar este trimestre en negativo y encontrarse en recesión, un panorama que afectaría a Euskadi ya que es un mercado importante para el ámbito industrial y la automoción vasca.
El lehendakari ha recordado que se ha asentado la consolidación fiscal, un activo que ofrece confianza a la inversión y ha lanzado un mensaje al Parlamento, donde su Gobierno de coalición PNV-PSE está en minoría: «La estabilidad es nuestro mejor activo político para el crecimiento». «Mano tendida para unir fuerzas al servicio de Euskadi», ha continuado.
En este sentido, ha señalado que su Gobierno es consciente de la necesidad de lograr que la oposición facilite la aprobación de los presupuestos vascos de 2020 y ha adelantado las diez prioridades que se incluirán en el proyecto de ley que prepara el Ejecutivo que «va a primar la igualdad, la cohesión social, la reactivación económico y el empleo de calidad».
Entre esas prioridades ha citado, sin concretar cifras ni actuaciones, el apoyo a las familias y la infancia, programas de innovación, apoyo al empleo juvenil, a los parados de larga duración y a la eliminación del fraude laboral, así como planes contra la brecha salarial, la prevención de la violencia contra las mujeres y la mejora de la atención primaria sanitaria.
En relación a la violencia machista ha dicho que este año se aprobará la modificación de la actual ley para la igualdad con el fin de combatirla.
Urkullu ha señalado por otra parte que es consciente de los problemas de precariedad en el empleo, de las dificultades de las empresas, de los niveles de pobreza «aún elevados», de las dificultades de integración de los migrantes, de los bajos índices de natalidad, o de la brecha territorial entre comarcas.
Son problemas, ha añadido, que van a seguir centrando la atención porque «queda mucho camino por recorrer», ha indicado.
En materia de vivienda el lehendakari ha anunciado que el Gobierno Vasco impulsará un programa de intermediación para regular y moderar el precio del alquiler.
En su intervención el presidente vasco también ha hablado del futuro de Euskadi con el horizonte puesto en el año 2030 con una mirada ante la transformación global que se espera en los ámbitos demográfico-social, energético-ecológico y tecnológico-digital.
Ha apostado por continuar la estrategia interinstitucional para el rejuvenecimiento de la sociedad mediante políticas de apoyo a las familias y la infancia, la corresponsabilidad en las tareas de cuidado de hijos y ayudas a la natalidad, .
También ha aludido al reto del desarrollo sostenible con medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar hacia una economía neutra en carbono en 2050 y hacia un cambio de modelo productivo y transición energética.
Y ha destacado necesidad de que las empresas afronten los cambios tecnológicos mediante la búsqueda de alianzas, para crecer en tamaño y dimensión y afrontar los retos desde la cooperación y no desde la competencia. EFE






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