La Fis­ca­lía de Ála­va investiga a un pro­fe­sor por presuntos abusos sexuales en varios colegios de Vitoria.

El origen de la investigación son las denuncias de padres, de al menos tres niñas. Y el acusado es el mismo profesor que al parecer ha cubierto vacantes en varios centro educativos vitorianos.

El ca­so es­tá ba­jo se­cre­to de su­ma­rio.

Según informa El Correo, la pri­me­ra de­nun­cia que re­ci­bió el pro­fe­sor la in­ter­pu­so una pa­re­ja de Vi­to­ria en el cur­so 2012-13. Le acu­sa­ban de ha­ber abu­sa­do de su hi­ja, que en­ton­ces te­nía 3 años, en una es­cue­la pú­bli­ca de la ca­pi­tal ala­ve­sa. La pe­que­ña su­frió un cua­dro de an­sie­dad, fo­bia es­co­lar y es­trés pos­trau­má­ti­co y re­ci­bió tra­ta­mien­to psi­co­ló­gi­co.

Sin em­bar­go, mien­tras se lle­va­ba a ca­bo to­do es­te pro­ce­so que con­clu­yó con el ar­chi­vo pro­vi­sio­nal del ca­so por fal­ta de in­di­cios, se re­ci­bie­ron, al me­nos, dos de­nun­cias más de pa­dres con ni­ñas de cor­ta edad con­tra el mis­mo pro­fe­sor en otras es­cue­las de Vi­to­ria.

La Fis­ca­lía de Ála­va in­ter­pu­so de­nun­cia en el juz­ga­do de guar­dia el pa­sa­do mes de ju­nio pa­ra que se in­ves­ti­guen es­tos nue­vos ca­sos. La in­ves­ti­ga­ción es­tá abier­ta y ba­jo se­cre­to de su­ma­rio. Al pa­re­cer, las me­no­res ya han pa­sa­do un exa­men con los equi­pos psi­co­so­cia­les del juz­ga­do, siempre según el mismo medio.
Una de las menores cambió de colegio, tras un periplo de solicitudes paternas. Fue a una ikastola y la pequeña mejoró su estado, se­gún re­la­ta la fa­mi­lia y fi­gu­ra en los in­for­mes mé­di­cos.
Sin em­bar­go, en la ad­ju­di­ca­ción de pla­zas va­can­tes pa­ra es­te cur­so, el do­cen­te de­nun­cia­do eli­gió la ikas­to­la a la que se cam­bio la me­nor.

En cuan­to apa­re­ció el maes­tro, la pe­que­ña vol­vió a re­pe­tir los mis­mos sín­to­mas de an­sie­dad, mie­do y fo­bia es­co­lar. Se­gún el in­for­me mé­di­co, al que ha te­ni­do ac­ce­so EL CORREO, la me­nor ex­pli­ca al pe­dia­tra que «aho­ra es­toy mal» por­que el pro­fe­sor de su an­te­rior es­cue­la, «que me en­se­ña­ba el pi­to», es­tá aho­ra en su ikas­to­la. «Me per­si­gue y creo que me va a pi­llar», di­ce la pe­que­ña, se­gún re­co­ge el in­for­me. La me­nor se nie­ga de nue­vo a ir a cla­se.

El De­par­ta­men­to de Educación del Gobierno ase­gu­ra que no ha to­ma­do me­di­das con­tra el pro­fe­sor –co­mo apar­tar­le de su pues­to– por­que su ca­so se ha­bía ce­rra­do y no tie­nen «co­mu­ni­ca­ción ofi­cial» de la nue­va in­ves­ti­ga­ción ini­cia­da por la Fis­ca­lía.



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