El servicio público de teleasistencia de Euskadi, Beti on, ha detectado que hay personas mayores que están recibiendo llamadas en las que se simula trabajar para este servicio con el propósito de instalarles un dispositivo de asistencia o venderles un colchón, según el caso.
Ante estas llamadas «sospechosas», Beti On ha reforzado los consejos que da a sus usuarios para prevenir robos y recomienda que para certificar si la persona que llama lo hace desde Beti On aprieten el botón de la medalla que portan estas personas y que sirve para ponerse en contacto con el servicio de teleasistencia.
Se han detectado dos tipos de llamada en las que se usa la teleasistencia «como artimaña», ya que la conversación siempre arranca con la pregunta de si son o no personas usuarias de teleasistencia o si tienen la medalla.
El primer tipo de llamadas se dirigen a personas no usuarias, a las que se les ofrece instalar el servicio por 20 euros. Desde el Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales se recuerda que el coste de la teleasistencia varía en función de la renta de la persona usuaria y que puede ser de 4 euros al mes o gratuito.
En el segundo modelo de llamada, el comunicante inicia una conversación con las personas que han reconocido ser usuarias de Beti On y «dejan entrever, aunque sin decirlo expresamente», que pertenecen a este servicio público.
La conversación gira alrededor de la salud de la persona usuaria y termina pidiendo una cita para una visita en la que se les intenta vender un colchón.
Actualmente, más de 62.500 vascos tienen la llamada «medallita roja». Su perfil es el de una mujer de más de 80 años y que vive sola.
El personal de Beti On llama de manera habitual a estos usuarios y, entre otras cuestiones, les ofrecen consejos para evitar caídas y riesgos, para impulsar el autocuidado, tomar medidas contra el calor o el frío y también para evitar engaños, robos y estafas. EFE



