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Euskadi es la comunidad autónoma donde más aumentaron en 2019 las agresiones de hijos a padres, un 30 %, al pasar de 190 expedientes abiertos en 2018 a 247 casos, un grave problema social dado que solo se denuncian las situaciones más graves.

La Fundación Amigó, dedicada a ayudar a la infancia y juventud más vulnerable, así lo señala en su estudio «Violencia filio-parental en España» que recoge los datos de las memorias de las fiscalías de menores de todas las comunidades autónomas.

Según este informe, en España el incremento interanual de casos de violencia filio-parental ha sido mucho menor que en Euskadi, del 4,6 %, al pasar de 4.833 procedimientos en 2018 a 5.055 en 2019.

En el País Vasco se observa que la evolución ha sido diferente por territorios: en Bizkaia ha habido un importante incremento al pasar de 101 casos en 2018 a 159; en Gipuzkoa han aumentado de 59 a 69 mientras que en Álava se han reducido los casos de 30 a 19.

No obstante, se calcula que solo se denuncia entre un 10 % y un 15 % del total de agresiones de este tipo y que en la mayoría de las ocasiones es un problema oculto al que es necesario dar visibilidad y concienciar a la población.

Este tipo de delitos ya supone el 17,8 % del total de los expedientes abiertos a menores de edad.

Andalucía es la región donde se abren un mayor número de expedientes a menores por este tipo de delito (1.136 durante 2019). Por detrás están la Comunidad Valenciana con 837, Madrid con 687, Canarias con 514 y Cataluña con 312.

Irene Gallego, psicóloga de Fundación Amigó, ha puesto de relieve en un comunicado la «importancia dotar de las estrategias necesarias a las familias que sufren esta problemática», un trabajo en red que aúne pautas, formación y conocimiento para disminuir el estigma de las familias que lo viven.

Tras efectuar una muestra con más de 1.000 personas, la fundación concluye que el perfil del agresor es el de un hijo de 15 años y medio, con padres que tienen de media de 46 años y medio.

En el 71 % de los casos el problema se da cuando los hijos tienen entre 12 y 18 años y es mayoritario entre menores varones (63 %). Más del 64 % de los agresores tienen algún tipo de adicción, en el 41 % de los casos han sido testigos de algún tipo de violencia y en el 74 % los hijos disminuyen su rendimiento escolar.

El 16,8 % de los menores agresores ha sufrido acoso escolar. Además se constata que más de la mitad de quienes padecen este problema (52,6 %) forma parte de familias nucleares, seguido de un 26,5 % que son familias monoparentales maternas.

Para frenar la violencia filio-parental, la Fundación Amigó desarrolla el «Proyecto Conviviendo» en distintas ciudades, entre ellas en Bilbao, un recurso gratuito para ayudar a las familias a adquirir estrategias y habilidades para afrontar la situación desde una perspectiva diferente. EFE


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