La Plaza Nueva ha sido testigo como cada año, junto a cientos de personas, de la lectura del Pregón de las Fiestas de la Blanca 2023, de la mano de la artista Txaro Arrazola.
Como es tradición, antes de dirigirse a la plaza, le han recibido en la Casa Consistorial la alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, y la concejala de Cultura y Educación, Sonia Díaz de Corcuera. Allí le han felicitado por ser la encargada de llamar a la fiesta a los y las vitorianas en este 2023 y le han agradecido que asuma este importante papel.
Arrazola ha comenzado su pregón agradeciendo el honor de ser pregonera en la ciudad en la que nació: “es emocionante, pero también una gran responsabilidad y sobre todo una suerte con todas las personas increíbles que tiene nuestra ciudad”.
La artista ha seguido con un llamamiento a la diversidad: “Vitoria-Gasteiz es cruce de caminos, como bien decía la gran Micaela Portilla, que hoy cumpliría 101 años. Esta ciudad siempre ha acogido con los brazos abiertos a sus visitantes y los ha hecho sentir en casa. Ser gasteiztarra, ser vitoriana, es amar la diversidad, incluir a todos, todas, todes y para eso hace falta EDUCACIÓN con mayúsculas, aprender del pasado y respetar mirando al futuro. Vitoria-Gasteiz es una ciudad maravillosa, de rica diversidad, y es importante seguir impulsando esa diversidad cultural”.
“Disfrutemos de las fiestas gratis del pueblo, de abajo a arriba, como Celedón, un aldeano que viene con su bota, su blusa y su paraguas a dar alegría. Estas fiestas siempre se han caracterizado por la cercanía, la proximidad, la implicación ciudadana. Tenemos 27 cuadrillas de blusas y neskas, los y las txikis, y los y las verteranas. Altos, bajos, guapos, feos, gordos, flacos, blancos, negros, madrugadores, trasnochadores y sus muchos gradientes y escalas intermedias. ¡Amemos esa diversidad todo el año!”, ha reclamado.
Diversidad que en muchas ocasiones encarnan las personas migradas: “Celedón tiene 66 años. Fue un inmigrante con hatillo. Si lo ponemos en carne y hueso pertenece a esa masa de personas empobrecidas, las más mayores y también las más indefensas, las más pequeñas como Edurne y Celedón txiki, personas solas, migradas. Y hablando de personas desfavorecidas, hablemos de las mujeres, personas mayoritariamente obligadas a mantener las condiciones básicas de la existencia de otras. Hoy, con una enorme proporción de población envejecida, todo lo que deja de cubrirse socialmente pasa a ser atendido solo en los hogares, donde son mayoritariamente mujeres quienes sostienen la vida. ¿Cuántas mujeres latinoamericanas, magrebís, subsaharianas cuidan de personas mayores y sin embargo son atacadas? La vida humana no se sostiene sola, no hay un cable como el de Celedón, hay que sostenerla y ellas saben mucho de eso”.
También ha habido espacio en este pregón para otras reivindicaciones. “Las fiestas han de ser un lugar seguro para todas las mujeres”, ha reclamado Arrazola y ha hecho un llamamiento a que ante un “ataque machista” toda la ciudadanía se vuelque. Así mismo, ha recordado la guerra de Ucrania y sus víctimas con un “Gerrarik ez! Ez Ukranian, ez inon! No a la guerra ni en Ucrania, ni en ninguna parte”. “Por todas las personas que mueren debido a la violencia más allá de nuestras fronteras y en las fronteras, mares y desiertos, hagamos de estas fiestas un reencuentro entre las personas, mirando lo que nos une a esos niños y niñas que fuimos y aún llevamos dentro, a esa necesidad de reír y compartir en paz”, ha añadido.
Esta pintora ha querido aportar un toque personal y autobiográfico a su discurso haciendo un recorrido por las fiestas de La Blanca que ha vivido a sus casi 60 años. “Mi madre nos ponía como un pincel y nos llevaba las barracas junto con la tía Herminia. Las teníamos cerquísima, se veía la noria enorme, ellas con sus boletos para las tómbolas y nosotros nos montábamos en todo, tirábamos con las carabinas, nos poníamos perdidos con las nubes de algodón, el circo, el tío vivo, los autos de choque, los fuegos artificiales…”, recuerda de su niñez. Y añade: “luego vino la adolescencia y la primera juventud y tuve la suerte de tener una cuadrilla enorme de amigos y amigas, fueron años de disfrutar las fiestas a tope, fueron años en los que creábamos nuestra propia fanfarre y coreografía”.
También ha habido tiempo para agradecer, la artista ha dado las gracias a su familia, amistades y personas del mundo de la cultura, pero también a otros colectivos: “¿Quiénes sostienen las fiestas, aparte de los blusas y neskas? Está claro que el gremio de la hostelería soporta gran parte del peso, todas las personas detrás de las barras, las personas tocando cada instrumento en las fanfarres, las que sostienen los gigantes, las que van debajo de los cabezudos, las que venden sus productos artesanos, las que actúan y performan, y todos los públicos porque la calle es el sito en el que hay que estar en fiestas. Todas las personas somos parte de una inmensa obra coral, la fiesta se sostiene gracias a todos nosotros y nosotras”.
Agradecimiento que ha hecho extensivo a la ciudad: “Gracias Vitoria-Gasteiz por existir, con tu viento del norte, tu anillo verde, tu Kutxilleria, tu tranvía, tus centros cívicos, tu red deportiva, tu Baskonia y tu Alavés, tu Araski y tu Gaztedi. Tus kilómetros de bidegorris, tus parques, tu arte, tu cine, tus museos, especialmente el buque insignia del arte contemporáneo, ARTIUM Museoa, y ese tejido de espacios gestionados por artistas como Zas, Baratza, Artgia…”
El punto final de este pregón ha sido musical “quería finalizar con una canción que conocéis todos y todas porque probablemente es uno de los temas más universales que jamás haya compuesto un músico alavés, es “La Paloma” de Sebastián Iradier”, con esa canción y un “Gora Andre Mari Zuriaren Jaiak! Gora Gasteiz!” Txaro Arrazola ha dado inicio a uno de los periodos festivos más esperados del año en Vitoria-Gasteiz. Tras las palabras de la pregonera, se ha concluido la velada con el concierto de Sorotan Bele gogoan y la Banda Municipal de Música.














