Opinión Norte Exprés
Hace tiempo que sabíamos en esta casa que Iñaki Oyarzabal iba a tener un papel preponderante en los días previos a las elecciones municipales de Vitoria. Estábamos esperando. Y ya ha llegado. Hoy se estrena para atacar a quién osa molestar al candidato del PP al Ayuntamiento de Vitoria, Javier Maroto.
Hasta el punto era nuestra sensación que un día llegamos a preguntar si podía terminar en la lista conservadora al Consistorio municipal. Nos dijeron que no. Y efectivamente, colocaron a Leticia Comerón como número dos.
Pero, resulta que hoy, Oyarzabal aparece en escena. Y no será la última vez. Ni la penúltima. Lo hace al estilo de Alfonso Guerra. Cuidando los intereses de su jefe entonces: Felipe González. Ese concepto de pareja política siempre ha enamorado a los politólogos. Y por tanto a Oyarzabal, que es listo, como el que más, y a quién no le importa copiar, aunque sea de su rival político, le encanta la idea.
Esta mañana el PNV hacía el ridículo poniendo un video donde quería demostrar que todos los logros del alcalde popular eran de ellos. Es lo malo que tiene vivir en Marte y pensar que los ciudadanos se comen los mocos. En fin.
Y claro, se lo han puesto a huevo a Oyarzabal para estrenarse en el papel de Alfonso Guerra.
Lenguaje del jefe de campaña del PP como «hay que tener cara dura» o “hay que tener desfachatez para intentar hacer suyos proyectos como la Plaza de Abastos, las rampas mecánicas del Casco Medieval o el Canon de capitalidad”. «Cómo iba Urtaran a apoyar el Canon de Capitalidad si cree que la capital de Euskadi es Pamplona”. Entre otras perlas.
Empieza la batalla.







Urtaran no da la talla, le queda muy muy grande lo de jefe de la oposición, Chico si no vales, no vales y ya está. Deja de escuchar las crorradas que te dicen en casa, el Cuerda y los asesores. Y dedícate con ahínco a tu plaza de funcionario, que tanto «esfuerzo» ha costado conseguir.