Opinión Norte Exprés
Llueve sobre mojado. El Gobierno Vasco no se toma en serio la seguridad ciudadana en Vitoria. Los incidentes de las últimas horas entre aficionados radicales al fútbol son un ejemplo más.
Esta mañana más de un centenar de estos mal llamados aficionados al deporte la han liado parda en el barrio de Ariznabarra tirándose todo tipo de objetos e iniciando una batalla campal. Pero resulta que los primeros incidentes ya se produjeron anoche.
Así que solo cabe una pregunta sencillita y que se responde por sí sola: ¿si ya pasaron cosas anoche en la ciudad, porque no se vigila esta mañana la entrada de nuevos aficionados del Betis o la acumulación de los del Alavés en bares de la ciudad?
Y menos mal que había un agente de paisano que ha disparado al aire y les ha dispersado solito. Solito. Que nadie olvide que en último incidente cuerpo a cuerpo entre aficiones (Atlético de Madrid y Celta de Vigo) hubo un muerto.
El propio sindicato Erne ha responsabilizado de la situación al director de la Ertzaintza, por «no haber considerado el partido de alto riesgo» y por no habilitar dotaciones policiales suficientes. Han pedido su sustitución.
Lo de no poner dotaciones policiales suficientes no es nuevo en Vitoria. El pasado 26 de febrero hubo incidentes en la Universidad de Vitoria, y la Policía autonómica llegó con pocos efectivos. Hubo sensación de que todo se les iba de las manos. La justificación oficial fue: la mayoría de la Policía estaba en Bizkaia (partido del Athletic) y Guipúzcoa.
En ese mismo mes hubo reducción de policías en Álava (incluidos Miñones). Y claro todo trae consecuencias. Por ejemplo, el tiempo de respuesta en Álava ante una necesidad ciudadana es la más lenta de todo Euskadi.
Este es el único departamento del Gobierno dirigido por un consejero alavés. En este caso consejera. ¡Menos mal! La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia.








Déjense de Gobierno Vasco y demás, ya sabemos que son pésimos… pero a ver si van a tener la culpa de que más de cien energúmenos se citen para pelearse. Más vale criticar y a poder ser localizar a esos indeseables para echarlos del campo de por vida. Y ver qué hace el club y si les da algún soporte (de momento permite ver el partido de pie). En fin, más vale preocuparse por la gentuza hay entre los aficionados del Alavés, descerebrados dispuestos a patear a alguien hasta la muerte si no interviene un policía, semejantes a los fascistas del Frente Atlético.