antonio sanchez vitoria

Por Javier Domaica (EFE).- El batería Antonio Sánchez promete derrochar energía en el concierto de clausura del Festival de Jazz de Vitoria el próximo sábado 17 de julio gracias a los músicos que le acompañarán y a “un repertorio que se presta a ello”, un revulsivo que el público “necesita después de estar tanto tiempo en casa”.

Este músico mexicano de 49 años, galardonado con cuatro Grammys y cabeza de cartel del festival vitoriano, regresa a la capital vasca para poner el broche de oro a la 44 edición de un certamen especial que vuelve tras el parón del año pasado por la pandemia.

En esta ocasión formará un cuarteto que, más que una banda, es un grupo de amigos con Donny McCaslin al saxo tenor, Miguel Zenón al saxo alto y Scott Colley al contrabajo. “Todos hemos tocado con todos y esto es una buena promiscuidad musical. Sé que las cosas funcionan y por eso quería tanto tener este grupo”, confiesa en una entrevista con Efe.

Será una reunión de artistas muy allegados en el escenario del pabellón Iradier Arena pero con un aliciente importante, el del público. “Cuando sumas el público a la ecuación musical entonces todo cambia radicalmente, la energía, la intención y el contexto”.

De hecho, Antonio Sánchez tiene claro que aunque durante la pandemia todos los músicos se han mantenido activos, “cuando no hay público la manera de percibir la música cambia radicalmente porque la música es un modo de comunicación”. “Estamos un poco nerviosos, emocionados y ahora obviamente hay más incertidumbre”, señala sobre esta gira europea prevista para el año pasado pero que truncó la pandemia. No obstante, el itinerario se ha mantenido, algo que ha sorprendido mucho al artista “porque cada país tiene situaciones diferentes, circunstancias diferentes, políticas diferentes”.

Tras algún ensayo después del confinamiento, Antonio Sánchez comprobó que “tocar es como andar en bicicleta” y no se sintió tan “oxidado” como esperaba. Uno de los baterías más reconocidos del jazz internacional no pierde la ocasión para alzar la voz y opinar sobre la gestión política que se ha llevado a cabo con la pandemia. “Los políticos no sabían muy bien qué hacer ni qué estaba pasando y empezaron a hacer una especie de pólizas que en teoría eran para nuestro bien, pero eran completamente contradictorias”, denuncia sobre el trato recibido por los músicos y todo lo relacionado con la cultura y los espectáculos que implican reuniones de personas.

Seguidor incondicional de la comida vasca que ha probado en numerosas ocasiones gracias a una amiga materna afincada en San Sebastián, recuerda la “buena onda” del Festival de Jazz y espera haber cambiado “para bien” respecto al Antonio Sánchez que llegó por primera vez al festival vitoriano, con más experiencia y ahora como líder de la agrupación. El mejicano se ha acostumbrado a cambiar de compañeros y a rotar con formaciones muy distintas. “Soy otro Antonio Sánchez y eso es lo que creo que a la mayoría de los jazzistas nos fascina”, relata.

Las influencias de este maestro de las baquetas son muy variadas. “Empecé tocando rock and roll y posteriormente eso se fue transformando un poco más en fusión, en jazz latino y después en jazz”, explica este baterista, que también ha bebido de la música clásica después de estudiar piano cuatro años en el conservatorio.

“Me encanta meterme a investigar diferentes tipos de música y luego mezclarlo todo y con cada proyecto me doy cuenta de dónde estoy en ese momento en mi vida”, revela.

Ringo Starr, Charlie Watts, John Bonham (Led Zeppelin), Vinnie Colaiuta, Dennis Chambers, Jo Jones o Tony Williams son solo algunos ejemplos de baterías influyentes a lo largo de su vida, pero el momento que cambió su carrera musical fue su participación en la banda sonora del largometraje Birdman.

“Eso fue un ‘parteaguas’ bastante notable en mi carrera porque mi nombre empezó a sonar en esferas donde jamás había circulado”, reconoce Antonio Sánchez, que asomó la cabeza al ambiente de Hollywood, lo que hizo que la gente le pudiera ubicar musicalmente.

A pesar de contar con cuatro premios Grammy no se conforma y admite que le encantaría estar nominado para un disco de jazz bajo su nombre, algo que espera ocurra “en un futuro no muy lejano”.

Y es que Antonio Sánchez no deja de investigar, mezclar y analizar de cerca otros estilos. “Me gusta más tocar jazz que escuchar jazz porque generalmente cuando estoy viendo un concierto de jazz lo único que quiero es subirme al escenario y tocar, pero cuando estoy escuchando otro tipo de música no me pasa tanto”, apunta mientras recuerda un concierto de U2 al que acudió con 55.000 espectadores, que fueron testigos de los grandes montajes en directo de la banda irlandesa.

“Eso a mí me fascina porque como empecé escuchando y tocando rock siempre me han encantado los conciertos masivos”, concluye, dispuesto a inyectar fuerza y emoción a la velada de clausura del Festival de Jazz de Vitoria junto a la también baterista y compositora Anne Paceo. EFE


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