Dos mujeres han llevado la paz al socialismo alavés. Cristina González y Maite Berrocal cerraron esta semana sus candidaturas a la Diputación Foral de Álava y al Ayuntamiento de Vitoria, respectivamente. Se convierten en la única pareja femenina de los cuatro grandes partidos que irán a los comicios.

Algunos piensan que es una paz ficticia, pero los hechos demuestran que no han tenido que pasar por el desgaste de unas elecciones primarias de carácter interno, al no recibir competencia alguna.

El proceso finalizó el pasado lunes con la proclamación de ambas como cabezas de lista a las dos instituciones, tras obtener los avales pertinentes.

El PSE venía de momentos convulsos. Con dos peleas internas entre oficialistas y críticos.

La primera, la lucha por acceder a los puestos de delegados que irían al Congreso Nacional que terminaría eligiendo a Pedro Sánchez. Y la segunda, la pugna por la secretaría general alavesa de septiembre pasado que aupó -con un 61,2 por ciento de los votos- a  Cristina González frente a Iván Ruiz de Eguilaz.

Hasta llegar a este punto, Patxi Lazcoz y Javier Lasarte fueron protagonistas indirectos.  El primero, anunciando su retirada de la política y restando, por tanto, crispación ante un posible enfrentamiento con el aparato. Y  el segundo, no optando a competir por el Consistorio vitoriano y evitando, de esta forma, la guerra que se podía haber producido con dos planchas. Cruenta, según afirmaban algunos socialistas.

Ficticio, real, circunstancial… El hecho es que estas dos mujeres han llevado a su partido al momento de mayor calma de los últimos tiempos. El tiempo dirá si dura o no.

 

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