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El Baskonia debutará este viernes en el Fernando Buesa Arena en la segunda jornada de la Euroliga ante el Armani Exchange Milán en un recinto que podrá albergar hasta el 80 % del aforo.

Un total de 12.572 espectadores, como máximo, podrán ser testigos del primer duelo del conjunto azulgrana en su feudo ante la escuadra dirigida por Ettore Messina, que vuelve a presentar candidatura para estar en la Final Four.

El regreso de Wade Baldwin tras su permiso por paternidad será la mejor noticia para Dusko Ivanovic que seguirá sin contar con Alec Peters y Sander Raieste, que continúan lesionados y sin poder debutar en este curso.

Por otro lado, los transalpinos cuentan en principio con toda la plantilla disponible para intentar asaltar un Buesa Arena donde solo han vencido en dos ocasiones, la última en el curso 2017-18.

Las milaneses han reforzado su plantilla con el interior Nicolo Melli y los exteriores Devon Hall y y Jerian Grant, todos ellos con pasado NBA, que suman su calidad a una plantilla que mantiene gran parte de sus pilares de la pasada campaña.

El exbaskonista Shavon Shields sigue siendo uno de los hombres importantes en los esquemas de Ettore Messina como así lo demostró en la primera jornada en la victoria ante el CSKA de Moscú, pero los vitorianos no pueden descuidar a hombres como Gigi Datome, Kyle Hines, Sergio Rodríguez o Malcolm Delaney, que sustentan gran parte del juego de los italianos.

Las tres derrotas consecutivas entre Liga Endesa y Euroliga pueden pesar mucho en la mochila de un Baskonia en construcción, obligado a mirar adelante y a dar un paso adelante, sobre todo, en ataque y en minimizar las pérdidas de balón, que han sobrepasado la veintena en sus últimos duelos.

El juego interior debe aportar mayor variedad de recursos a los azulgranas y hombres como el italiano Simone Fontecchio y el serbio Vanja Marinkovic están obligados a conseguir una regularidad suficiente para dar equilibrio a un equipo que busca su identidad. EFE


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1 Comentario

  1. Yo pienso que debería jugar el equipo del Baskonia al futbol, y el del Alaves al baloncesto. Seguro que los resultados no serían peores. Vaya porvenir con Querejeta. Menos mal que los socios y aficionados continúan asistiendo a los partidos y aplaudiendo contentos.

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