foto ajena a lainformación

Ha llegado el frío invierno y con ellos los problemas para el automovilista que viaja en condiciones atmosféricas adversas. La aparición en el mercado de sistemas antideslizamiento como cadenas y fundas son algunos de los recursos más utilizados. Sin embargo, la proliferación de neumáticos especiales para este tipo de conducción tiene cada vez más presencia entre profesionales y conductores. Entre otras cosas, porque reducen hasta en un 50% la distancia de frenado en superficies con nieve o hielo.

 


 

Neumáticos de invierno: reducen la frenada en nieve o hielo hasta un 50%

Los materiales utilizados y el dibujo de la goma, más profundo y recortado, permiten drenar mejor el agua de la calzada

 Según un estudio publicado por el RACE (Real Automóvil Club de España), un 67% de los conductores españoles no sabe instalar correctamente las cadenas para nieve en las ruedas. Este dato, significativo, tal vez sirva para explicar por qué hay cada vez más usuarios que apuestan por otro tipo de sistemas antideslizantes en condiciones adversas. Como el de los neumáticos de invierno, por ejemplo. Este tipo de productos, ofrecidos por la mayoría de fabricantes, permiten, de paso, eludir una posible multa por parte de los agentes de Tráfico en el caso de que sea obligatorio circular con cadenas en ese momento.

El dato más importante, y que demuestra la capacidad de este tipo de neumáticos, es su mejor tiempo de reacción en la frenada ante calzadas con nieve o hielo. Según pruebas realizadas por la compañía Michelin, un coche provisto de neumáticos de invierno que circule a 50 kilómetros por hora en una superficie de nieve, se detendrá en la mitad de espacio que uno con neumáticos normales. Y en caso de lluvia, también los de invierno facilitarán el frenado hasta en un 15% más que los clásicos.

Alto contenido en sílice

La explicación a estas mejoras en seguridad viene dado, fundamentalmente, por los materiales y la forma que adquieren estos neumáticos especializados. Están fabricados con un compuesto de goma más blando y flexible y con alto contenido en sílice que mejora la adherencia cuando la temperatura atmosférica baja de los siete grados.

Además, su dibujo es mucho más profundo y recortado que el neumático convencional, lo que permite evacuar una mayor cantidad de agua que el normal. Estas ventajas, en su uso, no se traducen en un precio elevado a la hora de su compra. Los neumáticos de invierno cuestan aproximadamente un 15% más que los convencionales. Al margen de las ventajas citadas, muchos de los talleres de neumáticos que existen en la provincia ofrecen también la posibilidad de guardar los que no se usan en esa temporada. Llegado el caso, el cambio suele producirse en los meses de noviembre y abril.

Pero no todo son buenas noticias en este tipo de ruedas. Los profesionales advierten del mayor desgaste de este tipo de neumáticos cuando se utilizan sobre superficies secas o sobre las que no hay ni nieve ni hielo.

 

Ventajas de la rueda de invierno

 1.Reducen la distancia de frenado hasta un 50% más que los convencionales sobre nieve o hielo.

2.Evitan el farragoso momento de tener que poner las cadenas para nieve.

3.Su uso está homologado por la DGT (Dirección General de Tráfico).

4.Muchos talleres ofrecen la posibilidad de guardar estos neumáticos fuera de temporada.

5.En superficies con lluvia, la adherencia también es mucho mayor que en un neumático convencional.

 


 

 ¿Cadenas o fundas?

Los profesionales prefieren las metálicas convencionales,

aunque reconocen la mayor comodidad de las fundas

 

Llegado el momento de apostar por algún sistema antideslizamiento para los meses de invierno surge un problema. ¿Cuál es el más indicado? Actualmente, existen varios tipos y modelos que facilitan la circulación de vehículos en caso de nieve. Se trata de las cadenas -que ofrecen varios modelos-, las fundas textiles antideslizantes y los ‘sprays’ o “cadenas líquidas”, como se conoce popularmente en el sector de la automoción a este producto.

En el primer grupo, el de las cadenas clásicas, el usuario puede escoger entre tres modelos diferentes: las de gama sencilla, media y alta. Con un precio que va desde los 12 hasta los 90 euros, las sencillas, que son las más comunes y utilizadas, permiten a través de un sistema de rombos o aros metálicos que el neumático no contacte con el suelo y, por lo tanto, traccione sin patinar. Éstas son las más eficaces en cuanto aparece la nieve. Colocarlas correctamente y rápido tiene cierta dificultad, así que no se pueden recomendar para cualquiera.

Tensores de plástico

Por su parte, las cadenas de gama media son también metálicas, pero incluyen un tensor autobloqueante que les permite estar siempre abrazadas a la rueda. Finalmente, las de gama alta son variaciones de este último sistema, pero con una novedad: en lugar de colocar los tensores que facilitan su colocación dentro de las propias cadenas, se instalan a principio de la temporada y de manera fija en las propias ruedas. De esta manera resulta más fácil su colocación, pero se incrementa el precio. Este tipo de cadenas pueden alcanzar los 300 euros.

Fundas textiles

Por otra parte, la llegada al mercado de las fundas textiles autodeslizantes ha resultado una novedad a la hora de hacer frente a la nieve o el hielo. Con este sistema, que consiste en cubrir con una funda de goma toda la rueda, se consiguen dos ventajas: su colocación es muy sencilla y la rueda sufre menos desgaste y vibraciones que con las cadenas. Eso sí, su precio es superior al de éstas últimas, ya que pueden alcanzar entre los 90 y 100 euros por cada par. Y además, la vida útil de este tipo de sistemas, que es relativamente corta: “En cuanto se utilizan fuera de calzadas con hielo o nieve se rasgan pronto y ya no sirven para la temporada siguiente”, concluyen.

Ante climatologías adversas, no todo son fundas o cadenas para las ruedas. Existen también una tercera alternativa que son los ‘sprays’ o “cadenas líquidas”, una medida poco implantada entre profesionales y conductores que se recomienda únicamente en casos de extrema necesidad.

 

CADENA

A favor

. Más eficaces en hielo o nieve.

. Tienen un precio más asequible (30-40 euros de media)

En contra

. Más difíciles de colocar.

. En cuanto desaparece el hielo o la nieve, su uso castiga la suspensión del vehículo.

 

FUNDA

A favor

. Muy fáciles de colocar.

. Tienen buena respuesta ante la nieve.

En contra

. Son más caras (80-90 euros).

. Se rompen más fácilmente al circular por superficies sin nieve o hielo.

. No duran más de un invierno.

 


El ‘spray’, una solución de emergencia

 El ‘spray’ antideslizante o la “cadena líquida”, no es un sistema recomendado para ser utilizado de manera regular, sino sólo “en caso de emergencia, de forma puntual”. Su utilización es muy sencilla: se rocía el neumático con un tipo de gas que ejerce un efecto fijador y la rueda gana en adherencia y tracción durante un tiempo. A la hora de subir una rampa de hormigón helada, por ejemplo, este ‘spray’ resultaría ideal, pero no para ascender un puerto o cotas parecidas. Su precio, por unidad, varía entre los 5 y los 10 euros.



Dejar respuesta