Publicada la orden de más pasaporte ¡Avisa de controles!

Recibimos la siguiente Carta al Director que publicamos:

ALGO INHUMANO ESTÁ OCURRIENDO EN OLARIZU

Madrugada del 14 de noviembre de 2016, Rosa muere en Reus en una casa que tenía alquilada a causa de un incendio provocado por las velas con las que se alumbraba. Tras dos meses sin suministro eléctrico por impago, Rosa, de 81 años, falleció en silencio. Aunque usuaria de Servicios Sociales de Reus desde 2013, el Ayuntamiento aseguró que desconocía su situación de extrema vulnerabilidad. Esta fue la chispa que dio origen a la Alianza contra la Pobreza Energética en Cataluña, gracias a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

 

Hemos estado a punto de tener nuestra “Rosa vitoriana” en Olarizu. Una mesa de madera prendía el domingo de madrugada a causa de una vela. Es una de las pocas opciones para alumbrarse en ese edificio, que la compañía dejó sin luz. Tampoco había agua para apagarlo, el ayuntamiento se ha encargado de dejar sin agua a todas las familias que allí viven: no hay agua ni en los jardines. Gracias a los bomberos la cosa no fue a mayores, aunque una desgracia mayor no ha quedado lejos. En los medios se vuelve a criminalizar a las personas que ahí viven.

 

En Vitoria-Gasteiz hay una emergencia habitacional que no encuentra la debida respuesta por parte de las administraciones públicas, especialmente por parte del ayuntamiento de la ciudad, pero tampoco por parte de la Diputación Foral de Alava o del Gobierno Vasco. Los recursos de ayuntamiento y diputación, previstos en la cartera de prestaciones y servicios del sistema vasco de servicios sociales, son insuficientes. Centros como el albergue municipal, el Aterpe o los pisos tutelados para personas en riesgo de exclusión social son escasos y están totalmente saturados.

 

Todas estas barreras al acceso a la vivienda han derivado en que más de cien personas, incluidos menores, se hayan visto obligadas por necesidad a ocupar viviendas vacías propiedad del ayuntamiento, en Olarizu y otras zonas. Muchos de ellos venían de pasar días durmiendo en la calle.

 

Las noticias que recibimos de Olarizu no son justas con la realidad, pero no podemos hacer nada más que denunciarlo. Sin embargo, la respuesta de las administraciones no puede ser la pasividad, minimizar el problema, o criminalizar a personas o colectivos que en situación de extrema necesidad denuncian su derecho a un techo por los medios que pueden.

 

Seguro que algunos piensan: “Es Navidad, no es época para que nos importunen con estas cosas”. Entonces les podemos preguntar qué les molesta más: ¿que se mueran de frío en la calle? o ¿que no lo hagan en silencio como Rosa?

Iñigo Antepara y Armando Valbuena forman parte de la Iniciativa por el derecho a techo y contra la exclusión social de Gasteiz.

 


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4 Comentarios

  1. más de cien personas, incluidos menores, se hayan visto obligadas por necesidad a ocupar viviendas vacías propiedad del ayuntamiento,

    ya sabemos que lo de pegar el callo no va con ellos

  2. Los okupas son delincuentes que viven de apropiarse de lo ajeno. Generalmente son grupos que actúan como las mafias, y que no dudan en emplear la violencia contra los propietarios, como recientemente le ocurrió a una familiar mía. Recibió una parada en el pecho de un vecino okupa. Está pendiente de juicio, pero tiene miedo de volver por la que fué la casa de su madre. Los okupas no nos dan lástima, nos dan miedo.
    El funcionario los puede llevar a su casa. O el médico reclamar en su país.
    En todo caso, que vayan a pedir a Podemos.

  3. A las mafias de delincuentes que se lucran con la ocupación hay que combatirlas, no blanquearlas.
    Si alguien desea ayudarles individualmente ya sabe donde están, que les proponga acogerlos en su vivienda particular, corriendo con sus gastos.

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