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La concentración de nitratos provenientes de sistemas de producción agrícolas y ganaderos en el acuífero de Vitoria, considerado como zona vulnerable, mantiene su tendencia decreciente, descenso que también se aprecia en otras concentraciones de aguas superficiales y subterráneas alavesas.

Estos datos se recogen en el informe anual elaborado por la Agencia Vasca del Agua, URA, correspondiente a 2019, que analiza la situación en las zonas vulnerables por contaminación por nitratos, provocadas por el drenaje de las actividades del sector primario.

En un comunicado, URA ha informado de que el descenso en la concentración de estas sustancias es más acentuado en el sector oriental de la provincia y en el de Alegría-Dulantzi, mientras que en el sector occidental no se aprecia una tendencia tan clara y definida, aunque en los dos últimos años y en todos los puntos del sector se han obtenido valores promedio inferiores a 50 miligramos por litro de nitrato.

En la zona vulnerable del Aluvial de Miranda de Ebro (Burgos), en el área que corresponde al País Vasco, la concentración es menos favorable que en el Aluvial de Vitoria, con concentraciones medias de nitratos que llegan a alcanzar los 60-100 miligramos por litro.

La evolución del grado de contaminación por nitratos de las citadas zonas afectadas y vulnerables indica que en determinados lugares el riesgo de contaminación se ha reducido notablemente, y que en otras la no declaración como zonas vulnerables puede implicar que no se alcance el cumplimiento de los objetivos planteados por las directivas europeas.

URA considera que la evolución positiva es un reflejo de la progresiva mejora en las prácticas y en la aplicación de los planes de actuación impulsados por las administraciones agrarias y ambientales, así como la concienciación y el compromiso del sector agroganadero con los objetivos ambientales de la reforma de la Política Agraria Común (PAC).

En cumplimiento de las directivas, el Gobierno Vasco declaró al acuífero de Vitoria como zona vulnerable a la contaminación por nitratos de origen agrario en tres etapas (1998, 2008 y 2009), y puso en marcha un plan de actuación sobre estas zonas, en el que se marcan las pautas de abonado, no solo en cuanto a dosis sino también en la forma de aplicación.

Desde 1998 se lleva a cabo un seguimiento del estado de las aguas de esta zona con el objeto principal de conocer la evolución de la concentración de nitratos y determinar el grado de eficacia de las medidas implantadas, cuyos resultados se publican anualmente.EFE


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