La comisaria jefe del Artium, Catalina Lozano, ha opinado que un museo «te marca otro tiempo de estar, de observar, puede llegar a ser un antídoto para esa velocidad, inmediatez, necesidad de consumo de imágenes y contenidos constante, sobre todo en las redes sociales».
Lozano (Bogotá, 1976) lleva cuatro años como comisaria jefe del museo de arte contemporáneo Artium. En una entrevista con EFE hace balance de su trabajo, en el que ha intentado «introducir otras miradas, otros discursos que no son los de la historia del arte canónica, temas que no son tan evidentes dentro de las instituciones europeas».
Lozano apuesta por prácticas ligadas al feminismo o decoloniales (contra el eurocentrismo), «miradas diferentes pero que tampoco son marginales, sino que están muy en el centro del arte contemporáneo».
Por ejemplo, la exposición actual de Rosalind Nashashibi, que aporta una mirada crítica a una situación de colonialidad como es hoy la de Palestina.
Nashabishi busca digerir la frustración que generan las imágenes de Palestina, «pintando sobre ese horror, no reproduciendo las imágenes, sino llevándolo a otro lugar. Hay imágenes que empiezan a normalizarse, nos desensibilizamos, y el arte puede transmitir ese dolor de forma diferente. Mucha gente se conmueve con esa exposición, cuando ella no muestra ninguna violencia explícita».
Otro de sus objetivos es poner en relación las prácticas de artistas vascos con internacionales.
Lozano destaca la riqueza de los artistas vascos contemporáneos, y cita desde la solidez de June Crespo, a los artistas que pasaron por Arteleku en los años 90 que «crearon un contexto», como Xabier Salaberria o Itziar Okariz, hasta el colectivo Tripak, más jóvenes y experimentales.
También trabaja con vitorianos como Juan Luis Moraza o Nerea Lekuona, y busca establecer una relación cada vez mas sólida con artistas locales: el museo ofrece una residencia junto al colectivo Zas a dos artistas al año.
El reto de atraer al público local
Con esta visión que combina lo local y lo internacional, el Artium logra cien mil visitantes al año, de los que el 27 % son extranjeros.
La comisaria reconoce que otro objetivo es llegar más al público vitoriano, pero explica que es un «síndrome que sufrimos todos los museos. A mí me pasa, uno tiene intención de ir al museo de su ciudad, pero como está ahí, dices ya iré. Vas más al museo cuando estás de turista».
Y dentro de Vitoria multicultural de hoy, Lozano quiere atraer a la demografía cambiante de la ciudad.
«Es una reflexión que hago constantemente y uno de los mayores retos. Hemos hecho exposiciones que han generado vínculos, como la exposición con la colombiana ecofeminista Carolina Caycedo -los colombianos son la mayor población extranjera en Vitoria-.
«Nos gustaría que el museo pudiera atraer a cada persona que venga a vivir a esta ciudad», ha subrayado.
Dos continentes que tienen visiones distintas: Lozano se queda de Europa con el valor que da a las instituciones culturales. En Latinoamérica, incluida Colombia, las instituciones sufren de muchísima inestabilidad, presupuestaria, de personal, no logran estructuras estables que les permitan desarrollarse».
Pero, al mismo tiempo, «dentro de esos retos, las instituciones colombianas han generado modelos de pensar el presente que son muy interesantes, en contextos que son muy difíciles».
Es lo que llevaría a Europa: «los procesos de trabajo de artistas en colectivos son muy interesantes y generan modelos de los que se puede aprender mucho. Por ejemplo, en Cali, colectivos como Helena Producciones, con artistas como Ana Maria Millán y Wilson Díaz, que han generado situaciones plásticas muy interesantes y contextos para otros artistas».
El Artium cumplirá el año que viene 25 años y, aunque no puede desvelar la programación, seguirá las mismas líneas que hasta ahora: expandir la investigación sobre la colección propia y sobre otras miradas y contextos. EFE






Joder …comisaria jefe! Hay una comisaría jefe y todo!!!!. ¿ cuánta gente está enchufada en esto del Artium y mantenemos mes tras mes? ¿ se sabe ?? ¿ o es un misterio que nadie quiere resolver?
El Artium es un contenedor de detritos al que le llegan los guevos artes y otras obras sin menor interés expositivo. En vez de tirarlos a la basura o meterlos en un contenedor van a parar al Artum y así parece que se hace algo ( almacenar mierda)
Desde tiempos de aquel exctmo diputado de cultura que entrando la coleccion no se ha hecho nada.
Una espocicion como la de Tombly extraordinaria y de interés internacional hace años . Pero el resto pobre, mediocre o muy deficiente.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao. Nos da mil vueltas. En calidad. En obras. En exposiciones En presupuesto. Involucracion del Gobierno Vasco y de ayto y Diputacion.
Aquí para colocar amigos y vivir del cuento.
Visitar? A evitar
27 % extranjeros. Será porque no saben dónde se meten ( se van rapido) o de los colegios ( los críos extranjeros cubren ese portcentaje).
Psra una mañana de tedio, aburrimiento, jugar al escondite ( tranquilos no te encuentra nadie ni te encuentras a nadie por ninguna sala) puede funcionar.
Pero por lo general la gente sale corriendo
Y 60.00 al bolsillo…..
Ésta no encuentra otro chollo así en su pta vida…
Pues yo quisiera ver arte Judia en el Artium ❤️
Es el artium un chiringuito?
Desde su inauguración por hacer algo todos los años visito este museo, (cuando es de valde). Las expectativas empiezan y acaban en la entrada, con esa preciosa lámpara. Las diferentes exposiciones que he visitado van de mal en peor y está última nos quieren vender el arte con política. Bastante tenemos en nuestro día día como para aguantar otros discursos políticales. Estoy de acuerdo que diputación, invierte dinero en un saco roto, que no cumple las expectativas de las visitas. Los progres nos dirán que es arte, y si eso es arte apaga y vámonos. Como todo en la vida se tendría que hacer una previsión de la rentabilidad. He visto a los cuidadores del Artium y me recordaron a Mr Been. Se les nota el aburrimiento y solo las que atienden a los niños muestran un poco de empatía.