jazz vitoria
jazz vitoria

La 44 edición del Festival de Jazz de Vitoria no se celebrará en julio como estaba previsto ya que ha sido aplazada al año que viene debido a la pandemia de la COVID-19.

Con esta decisión el certamen alavés sigue la estela del festival de Getxo (Bizkaia), cuya suspensión se anunció la semana pasada, y se desmarca del Jazzaldia de San Sebastián, que se celebrará en las mismas fechas previstas, del 22 al 26 de julio, pero con un formato reducido.

 «Lo hemos intentado, hemos luchado hasta el final, apurado al máximo los plazos y tras estudiar todas las opciones posibles llega la mala noticia: nos vemos obligados a aplazar la edición 44 del festival», ha lamentado la organización del certamen vitoriano en su página web.

El programa estaba «prácticamente cerrado» desde principios de año con «un gran cartel con músicos de primera línea y varios proyectos nuevos» pero «a pocos días de poner a la venta nuestras entradas Vitoria y el mundo se enfrentaron a uno de los momentos más difíciles de su historia» con la llegada de la pandemia y la declaración del estado de alarma.

A partir de ese momento el Festival de Vitoria pensó en diferentes alternativas para que, garantizando la seguridad y salud de asistentes, personal y músicos, «los solos de trompeta siguieran sonando en el club de medianoche» y Mendizorrotza fuera «el epicentro del jazz durante cinco días».

Así, se han barajado cuatro proyectos diferentes, como ofrecer los conciertos por internet, que «casi todo» fuera gratuito y que los recitales que pudieran llevarse a cabo tuvieran «todas las medidas sanitarias posibles». Todo para que Vitoria «volviera a convertirse en la gran fiesta del jazz».

Sin embargo, las últimas noticias no son buenas. «Estamos a poco más de un mes y no podemos garantizar que ninguno de los proyectos pueda realizarse sin poner en peligro el futuro del festival», dado que este «no es una empresa, es una asociación cultural sin ánimo de lucro  cuya única intención es que la música suene en nuestra ciudad», señala la organización en su comunicado.

El festival cuenta con «una estructura pequeña, compuesta por voluntarios» y «como a muchos otros, el contexto actual le ha puesto en una situación complicada. Para poder correr hacia la 44 edición, la única alternativa era coger impulso, y pensar en 2021. Una edición en la que ya estamos trabajando».

«Esto no ha sido fácil. También lo hemos sufrido, llorado y a las 20.00, aplaudido. Pero no ha podido con nosotros», concluye la nota. EFE


Compartir

Dejar respuesta