EFE.- Los ajos, la carrera de barricas de vino y el «paseíllo» (ahora «kalejira») centran la celebración del Día del Blusa y de la Neska que se vive hoy en Vitoria, en el que no ha faltado la reivindicación unánime de partidos y sociedad en defensa de unas fiestas libres de agresiones sexuales y de violencia machista.

Un año más la jornada ha comenzado con una ofrenda floral y un «aurresku» en honor de los blusas y neskas fallecidos, que se ha desarrollado en el cementerio de Santa Isabel.

Cuarenta años después de la primera izada de la ikurriña en la balconada consistorial, corporación y blusas veteranos han rememorado esa fecha con la colocación de la bandera en el mismo lugar como homenaje, según ha dicho el alcalde, Gorka Urtaran, a los que cuatro décadas atrás «reivindicaron la oficialidad de la cultura, de la lengua vasca y de un futuro mejor en paz y en libertad».

Este no ha sido el único momento reivindicativo de la jornada. La Plaza Nueva ha sido escenario también de una concentración respaldada por cientos de personas en contra de la violación denunciada por una joven el pasado domingo en Vitoria.

Corporación, Emakunde y blusas y neskas se han unido contra las agresiones machistas en una movilización en la que Urtaran ha pedido «que se queden en sus casas» a las personas que «no entiendan que las relaciones humanas se basan en el respeto».

Esta unidad se ha visto rota en el tradicional «paseíllo» de las cuadrillas de blusas y neskas, que ahora pasa a llamarse «kalejira», tras la desaparición de las corridas de toros en las fiestas de la ciudad.

Las cuadrillas han marchado divididas, por un lado la oficial Comisión de Blusas y Neskas, y por otro la Federación escindida después de que en La Blanca del pasado año se plantease imponer una sanción a cuatro cuadrillas por no guardar silencio -tal y como se había acordado- en el paseíllo de vuelta del 9 de agosto en protesta por un intento de agresión sexual.

Este año y por primera vez, siete cuadrillas han desfilado antes de la hora oficial, las cinco de la tarde, en la que lo han hecho las restantes para llegar a la Plaza de Toros, donde participan en el «Super Gran Prix» que sustituye a las corridas de toros.

Antes, por la mañana, la Carrera de Barricas de Vino se ha disputado por el centro de la ciudad por segundo año consecutivo tras la prohibición vigente desde 2016 para organizar la carrera de burros, un «clásico» desde 1962.

«Basatiak» se ha hecho de nuevo con el trofeo, tras cuatro disputadas vueltas a un recorrido de 400 metros que ha sido seguido de manera atenta por cientos de ciudadanos que se han acercado a la Plaza Nueva.

Desde primera hora el olor a ajo ha envuelto parte de la ciudad. Cerca de un centenar de puestos dan a lo largo del día de hoy la oportunidad a los vitorianos y visitantes para hacer acopio para todo el año de este producto.

Otro de los escenarios tradicionales está destinado a la productores agrícolas y ganaderos con la Feria de Santiago 2017, que tampoco se han querido perder autoridades y representantes políticos.

Aunque el día no invite a ponerse el bañador para remojarse en la piscina, los más osados y los que huyen de las aglomeraciones festivas tampoco han tenido oportunidad de hacerlo, ya que los espacios acuáticos municipales permanecen cerrados por la huelga que enfrenta a trabajadores y empresas por la demanda de los primeros de mejoras salariales.

La «kalejira» de regreso del «Super Gran Prix» marcará el inicio del fin de este día festivo a partir del que los blusas y las neskas comienzan a contar los días que faltan para volver a ser los protagonistas de la fiesta en Vitoria el próximo día 5, Día de la Blanca.

1 COMENTARIO

  1. Desangelada fiesta, no solo por el tiempo, el gran prix con vaquillas una m., gente si que había por la calle pero poca oferta para pasarlo bien exceptuando bares y terrazas, la verdad es que a este gobierno Urtaran le sobra desidia y prepotencia y le faltan ganas e ilusión.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí