Mañana es 28 de abril. San Prudencio. Una fecha marcada en el calendario para los alaveses. A nadie se le escapa ese día esté donde de esté. Algunos alaveses aprovechan para hacer las maletas y desconectar unos días pero la mayoría espera con ganas esta festividad para reunirse y celebrarlo con familia y amigos. Es el caso de José Manuel Pereda, Soraya, Egoitz, Aratz y Ander, una saga familiar que vive la fiesta de San Prudencio desde lo más profundo.

 

Son tres generaciones, según cuenta Dato Económico. José Miguel es el padre de Soraya y ella es la tía de Egoitz. Pertenecen a la Sociedad Gastronómica Celedón, situada junto al Puente de Las Trianas en la Plaza Dantzari. “Tenemos prohibido ir de vacaciones en estas fechas” señala Soraya. Egoitz tiene 8 años y esté es el tercer año que sale a tocar el tambor el día 28 de abril. “Me gustan los instrumentos desde que era muy pequeño” recuerda Egoitz, que sale con sus amigos de la sociedad y con su hermano de 4 años. Las canciones favoritas de Egoitz son “la Retreta y el Himno del Alavés”. Precisamente el himno albiazul se dejó de tocar en la Plaza de la Provincia “cuando llegó Piterman”. “Cuando se marchó no lo metieron en el repertorio pero a veces lo tocan y nos toca improvisar” recuerda Soraya con una sonrisa. Ella fue una de las que animó a Egoitz a tocar el tambor con los más pequeños.

Soraya también comenzó desfilando con los niños con un traje “de casera”. “Ahora ya no se llevan estos trajes” dice Soraya. En 16 años en los desfiles ha pasado por muchos puestos. Después tocar en la tamborrada infantil, entró como majorette con los adultos. “Después de tres años me pusieron como directora” señala Soraya que ha estado diez años dirigiendo al grupo de majorettes. Hace tres años, Soraya y varias compañeras decidieron cambiar y ahora está en el grupo de cantineras. Para esta vitoriana “cada puesto es diferente” pero reconoce que cuando estuvo de directora “tenía más nervios y responsabilidad” porque tenía que estar “más atenta a las canciones y al silbato” Ahora puede disfrutar más sin presión y pasa “más desapercibida” porque como es más alta que el resto le toca estar atrás en la formación. No duda en afirmar que La Retreta le “llega mucho”.

Conocen a muchas sagas familiares pero es difícil encontrar a “tres generaciones como la nuestra”, sin embargo para Soraya “la tamborrada es una familia grande” porque “todos nos conocemos”. La primera vez de Soraya fue en el año 2000. “Salía en la tamborrada y después quedaba en un lugar con mis amigas”, indica. Con el paso de los años se juntaron las majorettes y, sin cambiarse de ropa, salían con su minifalda y su txapela por el Casco Medieval. “Era muy divertido”, rememora.

Caracoles y perretxikos

El día de San Prudencio también es una fecha gastronómica y los caracoles y los perretxikos no pueden faltar. La familia Pereda tiene mucha actividad en estas fechas y se reúne el día 28 de abril para comer antes de la tamborrada infantil. “Comemos juntos, nos ponemos los trajes y vamos con los pequeños” explica Soraya que también acude a la cita con su hijo Ander, de 2 años. A Egoitz le encantan los caracoles que come ese día, algo poco habitual en un niño de su edad. “Los caracoles me gustan con el tomate que hace mi abuela”, dice el pequeño. “Mi padre los saca y yo me los como”. Los Pereda cumplen con la tradición al 100%. Caracoles y perretxikos. Las sociedades gastronómicas alavesas se llenan de estos productos para mantener las costumbres. Soraya y sus compañeras suelen cenar en diferentes sociedades el día 27 de abril. “Nos tratan como reinas” recuerda Soraya. Incluso les ofrecen delantales para no mancharse la ropa para la tamborrada. “Intento cambiar todos los años y así conoces a más gente”.

La cena en la Sociedad Celedón es sobre las 20:30 horas, “empezamos muy tranquilos a cenar y al final acabamos corriendo” señala Soraya entre risas. Después de la cena, unos taxis esperan siempre en la puerta para trasladar a tiempo a los miembros de Celedón hasta la Diputación.

“A mí me metió mi cuñado en el año 86” explica José Manuel que lleva 30 años sin perderse la fiesta con un bombo. “No he caído ni enfermo” dice entre risas. El día de San Prudencio es “muy intenso” aunque confiesa que no es “cocinitas”. “Yo ayudo a poner la mesa y lo que haga falta” relata José Manuel que siempre siente “nervios al subir a la Diputación”. Después de la actuación en la Plaza de la Provincia las sociedades realizan sus recorridos y entre las 2:30 y las 3:30 horas de la mañana se retiran porque “hay que madrugar para preparar la tamborrada infantil”. Con una furgoneta preparan la merienda para los participantes en el desfile de los más pequeños, que hacen el mismo recorrido que los adultos. “Luis Sosoaga se porta con nosotros como si fuera un padre” confiesa José Manuel. Y es que el reconocido pastelero colabora en el reparto de la merienda de los aproximadamente 130 niños que participan. La marcha de Álava es el tema favorito de José Manuel que recuerda varias anécdotas. “Me ha tocado recoger algún tambor que otro que se quedan por la calle”. Este veterano se acuerda también de su época de fumador. “Cuando fumaba mientras tocaba, se me cayó la ceniza caliente del puro en el parche del bombo y se me rompió al tocar”, recuerda José Manuel. “Estoy encantado de que la saga continúe” concluye.

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