Robos en supermercados de Vitoria encarecen la compra

Vitoria lleva tiempo instalada en una rutina desesperante: los robos en supermercados ya forman parte del paisaje diario y los pequeños hurtos. Muchos se han convertido en un trámite sin consecuencias para quienes los cometen. Entran, roban, pasan por comisaría y vuelven a salir.

La ciudad acumula reincidencias mientras el comercio asume el coste y la sensación de impunidad crece.

Un vitoriano, harto de ver siempre la misma escena, ha decidido escribir al Ayuntamiento y exponer su tesis. La publicamos íntegra.

El coste oculto del hurto: cómo los robos en los comercios acaban encareciendo la cesta de la compra

«El reciente suceso ocurrido en la avenida Judimendi, donde el intento de hurto en un comercio derivó en la agresión a una dependienta, no es un hecho aislado, sino el síntoma de un problema que afecta directamente al bolsillo de los consumidores.

Cuando un local sufre robos, esas pérdidas no las asume el propietario sino que para mantener la viabilidad del negocio y proteger sus márgenes de beneficio, los comerciantes se ven obligados a repercutir el coste de lo robado en el precio final de los productos que quedan en los estantes.

Además, a esto hay que sumar

  • la inversión en seguridad,
  • como cámaras de vigilancia,
  • arcos fónicos
  • y personal de seguridad privada,

COMPRADORES HONESTOS

Costes fijos que también acaban trasladándose al consumidor. El resultado de esta situación es una penalización indirecta para el comprador honesto.

Los compradores terminan financiando las pérdidas provocadas por la delincuencia.

La percepción ciudadana de estar presenciando una oleada de hurtos se traduce en que cada artículo sustraído es un céntimo más que el resto de los vecinos tendrá que pagar en su próxima compra», concluye.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí