Una investigación universitaria ha concluido que la corteza de la cordillera de la vertiente atlántica se ha elevado más que la mediterránea desde su formación debido a la erosión.
Investigadores del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología y de Geología de la EHU, situado en el campus de Álava, y Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, USAL, han cuantificado por primera vez la diferencia de relieve entre las dos vertientes de la cordillera que se extiende desde Castro Valnera (en la frontera entre Burgos y Cantabria) hasta los Pirineos.
Desde la formación de la cordillera, las vertientes han sufrido una erosión desigual, lo que ha provocado que la corteza de la vertiente atlántica se eleve más que la mediterránea, ha señalado este viernes la EHU en un comunicado.
Según ha explicado Iván Martín, investigador del Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la EHU, cuando las placas tectónicas pierden carga, el relieve se eleva poco a poco de forma similar a como les ocurre a los barcos, para mantener una cierta estabilidad. A esto, añade se le conoce como ajuste isostático, «un fenómeno muy notable en las zonas en las zonas en las que desaparecen los glaciares».
La cordillera vasco-cantábrica separa las dos vertientes fluviales del norte de la península, es decir, la que desemboca en el mar Cantábrico y la que lo hace en el mar Mediterráneo.
Martín ha indicado que, desde la formación de la cordillera vasco-cantábrica hasta la actualidad, en la vertiente cantábrica se han erosionado 2.019 km3 de roca, mientras que en la mediterránea la cifra es de 1.408 km3.
La vertiente atlántica se ha erosionado más y se ha elevado aproximadamente 255 metros, y la mediterránea 167 metros, una diferencia de 88 metros entre ambas.
Además, la descarga por erosión continuará en el futuro ya que se erosionarán más rocas de la superficie y el relieve continuará elevándose, ha señalado.
Durante la investigación se han analizado los ríos de 35 cuencas de ambas vertientes y por ejemplo se ha descubierto que son los acantilados de Jaizkibel y del cabo Punta Galea, así como el salto del Nervión donde la elevación del relieve «es más palpable».
Recuerda el estudio que la cordillera vasco-cantábrica, formada por sedimentos marinos plegados, se formó como consecuencia del choque entre Iberia y Eurasia.
Se sabe, ha indicado Martín, que la red fluvial de la vertiente atlántica está más desarrollada que la de la vertiente mediterránea. Los ríos son más cortos, tienen una mayor pendiente y, además, es una zona donde llueve más.
También, ha añadido, «es muy importante conocer el cambio sufrido por el nivel del mar a lo largo de la historia de la tierra». Cuando el nivel del mar baja los ríos se desequilibran, las pendientes se vuelven más pronunciadas y la erosión aumenta.
Y como el mar Mediterráneo se encuentra más lejos, en su vertiente la erosión es menor. EFE


