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El Gobierno Vasco convocará esta semana la Mesa de Forrajes para estudiar «posibles fórmulas de compra conjunta» para ayudar a las explotaciones ganaderas más afectadas por la escasez de pastos derivada de la sequía.

Además, en septiembre se constituirá una Mesa del Agua específica para el sector agrario para abordar cuestiones relacionadas con su gestión, con la mejora de la eficiencia hídrica, la modernización de regadíos y las necesidades de abastecimiento de las explotaciones.

Estas han sido las decisiones principales adoptadas en la Mesa de Agricultura y Cambio Climático que se ha reunido en Vitoria para analizar la evolución de la actual situación meteorológica y evaluar su impacto sobre la agricultura y la ganadería de Euskadi, ha explicado el Gobierno Vasco en una nota.

En el encuentro, en el que han participado las diputaciones forales, organizaciones agrarias, cooperativas y entidades técnicas, se ha llegado a un «diagnóstico compartido» de la situación, en el que se confirma el «carácter excepcional de la situación meteorológica».

Así, julio ha sido el mes más seco del siglo en Gipuzkoa y la temperatura media registrada hasta el 27 de julio se sitúa 2,2 ºC por encima del promedio del periodo 1991-2020. Esta escasez de agua mantiene a buena parte de Euskadi en situación de advertencia y sitúa Llanada Alavesa como una de las zonas más afectadas.

Menos rendimiento en los cultivos

Los efectos ya se están notando. Aunque los cereales y las patatas de siembra temprana han tenido un comportamiento normalizado, las siembras tardías presentan pérdidas tanto de rendimiento como de calidad. En parte de la horticultura se han detectado mermas de hasta el 50 % en la floración y el cuajado del tomate, mientras que en algunos casos el maíz ha llegado a sufrir pérdidas de hasta el 90 %.

También hay problemas de nascencia en el girasol, reducciones de producción en remolacha y afecciones en frutales como el manzano o el kiwi. En viticultura, la vendimia se prevé adelantada y con buenas perspectivas sanitarias, aunque la evolución definitiva de la cosecha dependerá de las precipitaciones que pueda haber en agosto.

La situación es especialmente preocupante para la ganadería. El estrés térmico está reduciendo la productividad y la capacidad reproductiva de distintas especies, mientras que la falta de agua y de pastos está obligando a muchas explotaciones extensivas a consumir ya el forraje reservado para el invierno.

En las explotaciones de vacuno de leche, las olas de calor están provocando pérdidas medias de entre cinco y siete litros de leche por vaca y día, además de una disminución de la eficiencia reproductiva de entre el 30 % y el 50 %.

En el ovino también se observan descensos de producción y dificultades reproductivas asociadas al incremento de las temperaturas.

Ante esta situación el Gobierno Vasco convocará la próxima semana la Mesa de Forrajes para coordinar las necesidades de alimentación animal y analizar posibles fórmulas de compra conjunta para suministrar para las explotaciones más afectadas.

Además en septiembre se constituirá una Mesa del Agua, centrada en el sector agrario. De manera paralela, el Ejecutivo Vasco continuará haciendo gestiones para adelantar al 15 de octubre el anticipo de las ayudas de la PAC con el objetivo de reforzar la liquidez del sector.

«La prioridad es acompañar al sector en un momento especialmente complejo, dando respuesta a las necesidades más urgentes sin perder de vista que el cambio climático obliga a reforzar la resiliencia de nuestras explotaciones mediante actuaciones estructurales y una mejor planificación», ha destacado la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo. EFE

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