(EFE).- Los vitorianos apuran las últimas horas de las fiestas de La Blanca antes poner esta próxima madrugada punto y final a seis largos días de jolgorio con el regreso de Celedón a la torre de la Iglesia de San Miguel.
Poco falta para colgar hasta el próximo año el pañuelo de fiestas y el traje de blusa y neska, pero todavía quedan incombustibles y actos durante toda la jornada antes de que el aldeano de Zalduondo vuelva a surcar los cielos de Vitoria en su particular despedida.
El día ha amanecido hoy con ambiente gris y ha costado que la ciudad volviera a tomar el pulso festivo tras seis días de intensa actividad que han hecho mella en los cuerpos de los más resistentes, que demandan ya descanso ante tanto exceso.
La música ha empezado a sonar con fuerza al mediodía con el pasacalles de gigantes y cabezudos, mientras que en la Plaza de España se podía disfrutar de una degustación solidaria de patatas con chorizo a favor del Banco de Alimentos de Álava.
El objetivo; vender a razón de un euro 3.000 raciones de este plato acompañado de un vaso de vino o de un refresco.
El deporte rural también ha tenido espacio entre los paseantes que disfrutaban del centro de la ciudad y que buscaban a la hora del aperitivo que terminara de asomarse el sol entre las nubes.
Aunque la ciudad se ve más vacía que otros días, la actividad no cesará en las próximas horas en las calles de la capital alavesa hasta la llegada a la una de la madrugada del momento de la despedida de Celedón.
A esa hora y bajo las luces de la traca final, el muñeco que representa al aldeano más famoso y querido por los vitorianos, iniciará su viaje de regreso hacia la torre de la Iglesia de San Miguel, desde donde descendió el pasado día 4.
Habrán pasado así seis días de diversión y comenzará la cuenta atrás para La Blanca del próximo año.







