Vitoria se viste de cuero para la llegada del fin de semana

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Por Javier Vegas

(EFE).- Vitoria es una ciudad que se vuelca por entero con lo que organiza y este fin de semana toca enfundarse la cazadora de cuero y disfrutar del rock dentro y fuera del recinto de Mendizorroza en el que tendrán lugar los conciertos de la decimosexta edición del festival Azkena Rock.

Son dos los días en los que se concentrarán las actuaciones en los cuatro escenarios del festival, pero el ambiente rockero empieza a ser evidente desde ayer y se extiende hasta el domingo por todos los rincones de la ciudad.

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Los más madrugadores pudieron disfrutar de las cuatro actuaciones que el Osteguna Rock, una iniciativa local para ir calentando el ambiente que va por su quinta edición, programa de forma abierta y gratuita en la céntrica plaza de la Virgen Blanca.

El evento comenzó a las 18.30 horas con la actuación de los locales Mystic Moos, a los que siguieron los valencianos The Splizzy Gang y los guipuzcoanos The Inductions, para terminar la velada con los franceses Sticky Boys.

El mismo escenario acoge, ya de mano de la organización de Azkena Rock, sendas matinales el viernes y el sábado para ir abriendo boca de la mano de Billie & the Kids y de Pat Capocci que darán comienzo a las 13.30 horas con una propuesta fresca y divertida con la que ir entrando en calor para las intensas jornadas de Mendizorroza.

Pero el ambiente no queda ahí, numerosos establecimientos hosteleros de la ciudad se unen a la oferta y programan actuaciones de bandas locales que a buen seguro harán las delicias del gran número de visitantes que estos días se acercan a la ciudad.

La cita vitoriana conjuga una buena dosis de música con la capacidad de acogida de una ciudad que ofrece al visitante una amplia oferta gastronómica y cultural para un público que, enfundado en sus cazadoras y luciendo las camisetas de sus grupos favoritos, llena terrazas, barras, calles y plazas, dando a la ciudad una textura de cuero y metal que después de dieciséis ediciones se ha convertido en un hito más en el calendario vitoriano.

La animación se traslada hacia el recinto de Mendizorroza a medida que va avanzando la tarde y son muchos los vitorianos que, aún desprovistos de entrada, se acercan a los alrededores para disfrutar del ambiente, escuchar el sonido de los conciertos, aunque sea de lejos y, si la noche acompaña, incluso disfrutar de una merienda en las campas del entorno.

El domingo serán ya las estaciones de trenes y autobuses las que acogerán el trasiego de rostros cansados pero satisfechos con las jornadas vividas, mientras en las cafeterías cercanas a los hoteles, muchos de los cuales colgarán este fin de semana el cartel de completo, los visitantes apurarán su desayuno antes de partir con la cabeza llena de recuerdos sonoros y con las ganas y el compromiso de volver.

En definitiva, un año más Vitoria dispuesta y preparada para vivir con quienes se acerquen al Azkena Rock un fin de semana de música y algo más.

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