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Por Javier Domaica (EFE).- La delicadeza musical y la sonrisa de Silvia Pérez Cruz se han apoderado este sábado del cierre de la 46 edición del Festival de Jazz de Vitoria, en un concierto magistral marcado por la voz de la cantautora que ha mostrado todas sus cualidades artísticas.

El timbre y la fragilidad de la voz de la artista catalana ha inundado el recinto vitoriano, que ha vibrado con una polifacética virtuosa, que se ha entregado en cuerpo y alma para presentar su último trabajo, “Toda la vida, un día”, ante un abarrotado Mendizorroza con 3.000 espectadores, que no abandonado sus butacas hasta más allá de la medianoche en el concierto más largo del festival.

Los premios se le caen de las manos, pero eso no le ha deshumanizado. Pérez Cruz fue reconocida con el Premio Nacional de Músicas Actuales en 2022; en 2019 consiguió un Max a la mejor música original por Grito Pelao; y en 2017 ganó el Goya a la mejor canción original por la composición “Ai, ai, ai” para la película ‘Cerca de tu casa’, de Eduard Cortés.

El catalán y el castellano han estado presentes en sus temas que han compuesto un viaje con cinco movimientos, como ella misma ha descrito, que han pasado por la infancia, la juventud, la madurez, la vejez y el renacimiento.

Acompañada por Carlos Montfort (violines, percusión, trompeta y teclados), Marta Roma (violonchelo y trompeta) y Bori Albero (contrabajo y teclados), Cruz ha pasado por la guitarra, el saxo, los teclados y los sintetizadores para emular a los 90 músicos que pasaron por la grabación de un proyecto que ha bebido de muchas fuentes y numerosos puntos del planeta.

Uno de los momentos más íntimos del festival ha sido la interpretación casi a capela de “Ayuda” que se ha marcado con Carlos Manfort.

Poca luz, mucha voz y una mística que se ha apoderado de una grada boquiabierta con la facilidad que han presentado las cuerdas vocales de la catalana, que ha introducido al público en varias de sus piezas, para redondear una gran noche que se ha cerrado con tres bises, «Gallo rojo, gallo negro» a petición popular y otros dos temas junto al guitarrista brasileño Yamandú Costa, que le ha devuelto la visita que ella le ha hecho en el Teatro por la tarde.

El calor ha llegado pronto. Ariel Brínguez ha trasladado Vitoria a Cuba con el sonido impoluto de “Nostalgia cubana” y una quinteto que se ha entregado al público. Amarrado a su saxofón, el de Santa Clara ha liderado a sus compañeros con un carisma propio de la isla caribeña.

“Cuba Linda” ha abierto el repertorio, pero Brínguez no ha querido perder la oportunidad de pedir el reconocimiento a su banda. Así, que Pablo Guitérrez (piano), Javier Sánchez (guitarra), Darío Guibert (contrabajo) y Federico Marini (batería) se llevaron el aplauso prácticamente antes de empezar un concierto en el que Brínguez conquistó a la parroquia con su palabra delante del micrófono.

Este profesor afincado en Madrid destaca por su delicadeza en cada nota, bien con el saxo tenor o el soprano, al que ha dado vida en “Juramento”, en una pieza que ha rematado Javier Sánchez navegando por el mástil de su guitarra en un destacado solo.

Cuba se ha hecho notar con “La Sitiera”, a ritmo de danzón y un Brínguez impecable que no ha abandona su humor cada vez que tomaba el micrófono entre tema y tema.

Al maestro cubano le ha dado tiempo de jugar con el público a través de lo que ha llamado “propuesta de terapia afrocubana”, en la que ha impregnado de ritmo caribeño a un pabellón entregado que ha disfrutado y no ha querido que llegara el final cuando Brínguez lo ha adelantado.

Pero antes se ha marcado una espectacular interpretación con “Hermosa Habana” en la que ha recitado un poema que cubano que ha dado paso al mejor solo de Javier Sánchez y su guitarra.

La grada se ha quedado con ganas de más hasta que ha llegado el bis, “Un día de noviembre”, un tema que ha empastado al público y al saxo soprano de Brínguez y ha vuelto a poner de manifiesto la calidad de este artista, que durante los 90 minutos de concierto no se ha quitado ni americana ni gorro cubano y ha mantenido un estilo sin igual.

La última jornada la ha comenzado el brasileño Yamandú Costa en el Teatro Principal, que ha cerrado su concierto con dos temas a los que se ha sumado Silvia Pérez Cruz, antes de subirse al escenario de Mendizorroza para poner un gran broche a la 46 edición del Festival de Jazz de Vitoria. EFE



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