La presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia, Lola López-Muelas, experta en sustracción internacional de menores, ha alertado de que en algunos países, como por ejemplo Polonia, los niños robados en España por uno de sus progenitores «desaparecen en el sistema».
«Son casos dramáticos», ha explicado López-Muelas en una entrevista concedida a EFE con motivo de la celebración en Vitoria de Ias primeras Jornadas de Derecho de Familia de Álava.
Cada año alrededor de 500 menores llegan a España tras haber sido sustraídos por uno de sus progenitores en el extranjero, pero estas conductas también ocurren a la inversa -niños nacidos en España que son llevados a otros países por un progenitor- y las posibilidades de que el menor regrese a España dependen del país de destino.
Aunque existe una legislación internacional -el Convenio de La Haya de 1980, firmado por más de cien países- hay estados que no lo cumplen y otros que ni siquiera lo han rubricado. Así, todo depende del país al que ha sido llevado el niño.
«Cuando me dicen que se lo han llevado a Uruguay, digo ‘bien’, porque Uruguay funciona muy bien, tiene un sistema buenísimo y la devolución es prácticamente inmediata. En Argentina igual se tarda 4 o 5 años. En México hay un sistema de recursos continuos, los plazos se van alargando y esos niños se hacen mayores, se integran en esa sociedad y es muy difícil que puedan retornar. Son casos muy dolorosos», expone.
La abogada subraya la importancia de actuar con rapidez ante la sustracción internacional de un menor para tratar de agilizar los trámites para que no transcurra más de un año, ya que pasado ese tiempo se entiende que el niño está integrado y es más difícil que el juez permita su regreso.
Japón y Rusia no devuelven menores robados
Pero además hay países que directamente no devuelven niños, como Japón o Rusia. López-Muelas aconseja a estos padres «no tirar la toalla» y apostar por «otras estrategias» como solicitar visitas aunque sean supervisadas y conseguir videoconferencias para mantener el contacto con el menor.
Continuar con esa «lucha» no es siempre sencillo porque depende de la capacidad económica de cada familia, reconoce.
La experta recomienda a las personas cuya pareja sea de países que «protegen mucho a sus nacionales» como Polonia o que siempre dan la custodia al padre como Arabia Saudí que firmen «pactos de prevención» que incluyan por ejemplo la prohibición de que el menor salga de España salvo que haya una autorización judicial expresa.
«Hay casos dramáticos de niños que se los han llevado a Polonia y no han vuelto» porque «desaparecen en el sistema» o el progenitor sustractor los mantiene «encerrados sin salir para que no los encuentren y van moviéndose de un sitio a otro sin ni siquiera integrarse en el colegio».
«¿Sabes lo que sufren esos niños?», se pregunta la abogada, que recuerda además que en la Unión Europea los países -también Polonia- están obligados a cumplir el reglamento comunitario que «refuerza» el Convenio de La Haya y que implica «devolver inmediatamente a esos menores, salvo casos muy graves excepcionales».
En España el proceso de devolución de los menores sustraídos es «muy breve». Aunque los trámites burocráticos impidan muchas veces cumplir con el plazo de 6 semanas para resolver estos casos marcado por el Convenio de La Haya, España es «uno de los países más rápidos en hacerlo».
Este Convenio se creó para proteger a las madres, ya que cuando se aprobó en los años ochenta eran los padres quienes mayoritariamente se llevaban a sus hijos a otro país, pero ahora «la situación ha dado la vuelta» y son principalmente las mujeres las que cometen estos actos, añade López-Muelas. EFE









