El PP ha denunciado que un joven militante del partido fue objeto de amenazas por parte de unos desconocidos la noche del pasado jueves en el centro de Vitoria.

Se trata de un miembro de las Nuevas Generaciones del PP que en septiembre del año pasado presentó una denuncia porque recibió un puñetazo de una joven en una discoteca, también de la capital alavesa, entre gritos de «facha» y goras a ETA.

Ni la Ertzaintza ni el PP han facilitado datos de cómo fueron los hechos ocurridos en la zona centro de Vitoria la noche del pasado jueves y por los que el joven presentó una denuncia por amenazas ante la Policía vasca la madrugada del viernes.

El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, ha mostrado todo su apoyo al joven militante, Ander García, por haber vuelto a ser «diana de las amenazas de los radicales».

Según ha publicado Iturgaiz en las redes sociales, es «injustificable la violencia de odio político contra jóvenes del PP vasco por esta gentuza».

«Sobran los que amenazan la convivencia y justifican estos actos», concluye Iturgaiz. EFE



8 Comentarios

  1. Otro espabilado. Da el nombre para quienes no lo sabían. ¿Qué coeficiente intelectual es necesario para desempeñar un cargo público? Este se ha debido colar.

  2. ¿Por qué en este caso se hacen públicos el nombre y fotografía del agredido, y en otros casos se esconden los de los agresores?

  3. Qué esperan de los jóvenes adoctrinados con una educación que habla de España como estado opresor ante el silencio de «sindicato» de profesores y con un nacionalismo que se frota las manos acallando de facto a todo el que opina distinto?

  4. Tú lo has dicho cargo PÚBLICO.

    Público, de nombre y persona conocido por el público. Cargo al servicio de demás.

    Cargo público en la diana de quienes sí lo sabían, lo conocían y le tienen fichado desde hace tiempo.

    (Realmente cargo público desconozco si es, no se si ya va o ha ido en alguna lista.)

    El caso es que los de siempre intentando amedrentar, acongojar, coaccionar… A valientes se atrevan a decir públicamente que no piensan como ellos.

    Si no le convencen con la palabra lo perseguirán para someterlo por la fuerza. No se sabe, si bajo ese principio de coacción los reclutaron e incorporaron a ellos para estas «hazañas».

  5. Si hubiera sido una mujer, una persona de una minoría racial, una persona con una determinada identidad sexual o incluso un perro, ya hubiera tenido unas cuantas asociaciones (subvencionadas) saliendo a la calle defenderle, pero es un «disidente» y merece indiferencia o desprecio.
    Parece ser que hay víctimas de diferente categorías.
    Hipocresía…

  6. Es repugnante el acoso al que someten a este chaval. Son decepcionantes los malabarismos que hace Bildu para no sumarse a la condena unitaria a estos hechos.

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