Vitoria: 15 años de prisión por matar y descuartizar a su amiga

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EFE).- La Audiencia Provincial de Álava ha condenado a quince años de cárcel al hombre que en junio de 2016 mató y descuartizó a una amiga en su domicilio en Vitoria y después arrojó sus restos al río Zadorra.

En una sentencia hecha pública este miércoles, el tribunal ha considerado que el hombre es autor de un delito de asesinato y le ha aplicado la atenuante de confesión, ya que reconoció los hechos. Además establece que deberá indemnizar con 100.000 euros a cada uno de los dos hijos de la víctima, una mujer de 60 años.

La resolución sigue el veredicto emitido por unanimidad por el jurado popular que el pasado 25 de febrero declaró a este hombre culpable de haber dado muerte de manera sorpresiva a su víctima, sin que ella pudiera defenderse. El jurado también apreció la atenuante de confesión pero no la de enajenación mental.

El hombre, que tenía 43 años cuando se produjeron los hechos, tiene diagnosticado un trastorno de personalidad y dependencia del alcohol y el cannabis, pero el tribunal considera «que no se ha probado que tuviera disminuida de manera notable su capacidad de conocer y querer cometer los hechos» ni tampoco «levemente disminuida su voluntad» de «entender el alcance» de lo hecho.

Según considera probado la sentencia, el 15 de junio de 2016 el acusado y su amiga discutieron en la casa del primero, en el Casco Viejo de la capital alavesa. El hombre reconoció en el juicio que el motivo de esa discusión fue un microondas. Ella le «sacó de quicio», él cogió una maza y comenzó a golpearle la cara y la cabeza principalmente.

A consecuencia de los golpes la mujer sufrió un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte «como quería el acusado». Después descuartizó en su casa el cadáver con la intención de hacerlo desaparecer y en los días posteriores, hasta el 20 de junio, se deshizo de sus restos trasladando los mismo en diversos viajes hasta el cauce del río Zadorra, a su paso por el barrio vitoriano de Abetxuko, oculto en bolsas, una mochila y una maleta.

El tribunal afirma que el acusado atacó a su víctima de manera sorpresiva y que repitió los mazazos cuando ella se encontraban tumbada y aturdida por los golpes iniciales por lo que no podía defenderse de la agresión, de ahí que se considere que actuó con alevosía y se le considere autor de un asesinato.

Sin embargo no se ha probado que las heridas que el acusado causó en la mujer superasen «con mucho» las necesarias para provocar la muerte, ni que este incrementara de manera innecesaria su sufrimiento y dolor, como mantuvo la Fiscalía que llegó a reclamar un total de 22 años y medio de cárcel por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.

Tras el veredicto del jurado, el Ministerio Público rebajó sin embargo su petición a 17 años y medio de cárcel, mientras que la defensa del acusado solicitó una pena de 15 años.

Respecto al ensañamiento, la sentencia mantiene que es razonable que el jurado no acreditara tal agravante ya que los médicos forenses que declararon en el junio expresaron que las lesiones que sufrió la víctima no estaban destinadas a «aumentar el sufrimiento de la víctima y sí dirigidas a causar la muerte».

La sentencia también recoge que los psiquiatras forenses que declararon mantuvieron que el acusado conservaba sus capacidad intelectivas y volitivas en grado suficiente para entender y querer sus actos, sin perder la noción de la realidad cuando se produjeron los hechos y añadieron que los trastornos que sufre no afectaron «en modo alguno a su capacidad de comprender y querer llevar a cabo» esa conducta ilícita.

Sin embargo a la hora de fijar la pena por el delito de asesinato, que va desde los 15 a los 25 años, la Audiencia Provincial de Álava considera procedente imponer al acusado la menor condena al tener en consideración los dos trastornos que padece -aunque no se hayan reconocido como atenuante- y también la exclusión social y marginal del acusado.

El magistrado presidente del tribunal del jurado reconoce la atenuante de confesión porque aunque se constata que no lo hizo hasta que la Ertzaintza fue a detenerle cinco días después del asesinato, su relato persistente a lo largo de todo el proceso ha facilitado el esclarecimiento de los hechos y cómo se produjeron, lo que incluso ha permitido aplicar la agravante de alevosía.

Durante el juicio el hoy condenado reconoció que mató a golpes a su amiga porque durante una discusión por un microondas les «sacó de quicio» y por miedo a que le pillaran seccionó su cuerpo y arrojó sus restos al Zadorra. También afirmó que estaba arrepentido, que hasta él se sorprendió al punto que llegó, y pidió perdón a los dos hijos de su víctima, algo que también dijo que espera hacer con ella «si la ve» en el «más allá».

Contra esta sentencia cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. EFE

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1 Comentario

  1. Mal ejemplo. A los de la manada (la más famosa de las cientos que hay) les piden 18 años por agresión sexual. Más que la condena de este asesino.

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