ramiro gonzález vanidoso atriles

Opinión e información Norte Exprés.  Si preguntas cual o cuales han sido las grandes actuaciones de la Diputación alavesa durante la presente legislatura, el silencio copa la sala. Pero, la historia de los atriles durante su mandato será recordada. Hasta 5 distintos. Con cambios permanentes. Hay risas con ello.

Un diputado general de Álava pequeño políticamente con actuaciones menores. Un día a día gris.

Empezó bien, acaba desaparecido. Se ha desinflado.

Los empresarios de la ciudad hablan en los corrillos de la tristeza de su actuación. Hay unanimidad. Y todos coinciden que el verdadero jefe es José Luis Cimiano (Hacienda), que supera por todos los lados al que debiera liderar la institución.

Además, aluden a su distanciamiento con ellos a medida que avanzaba su gobierno foral. Llegó, se ha creído impuesto por el altísimo, lleno de soberbia, y cree que está ungido de manera celestial.

Pero lo que ha sobresalido es su afán de protagonismo. Se pirra por una foto. Las poses que realiza cuando aparece una cámara o un móvil son de época.

«Debe practicarlas frente al espejo« =pincha), nos cuenta un empresario. Y remata: «si currara lo mismo…».

También son conocidas sus pelusas y berrinches por la colocación protocolaria en los actos públicos. La suya y la de otros que le pueden hacer sombra.

En Álava no tiene problemas (a veces se los busca él). Pero cuando sale de la provincia, no le conoce ni el tato. En ocasiones relegado, la ha liado. Incluso se ha peleado como gato panza arriba para ser el altísimo político en la foto.

Los atriles

El primero, instalado en la sala de plenos de las Juntas Generales, no es decisión suya. Estaba ahí cuando llegó. El único. A partir de aquí, llegan los egos.

El segundo. Con rótulo blanco y titulado «El diputado…». Lo usó fuera de la institución.

El tercero es de numerito. De color negro. Renunció a la mesa de las comparecencias de prensa semanales en la Casa Foral para colocarse un atril  por cercanía, decía él. A nosotros nos pareció por darse importancia. Pero el ridículo mayor estaba por llegar.

El cuarto. Pocas semanas después del negro, lo cambió a capricho (=pincha). Se hizo instalar uno con los colores forales. Hubo hasta risas de los grandes ilustradores  (=pincha) de Vitoria, incluido el genio Iñaki Cerrajería.

El quinto. Hace unos días. Todo le parece poco. Se ha puesto uno nuevo. De color azul pálido. Como su altura política. Fue durante un acto para anunciar nuevos fondos del Museo de Bellas Artes de Álava con obras de arte de la Fundación Juan Celaya. Fue el 3 de octubre pasado.

Veamos cuando llega el sexto.


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6 Comentarios

  1. en una cosa estoy de acuerdo con el articulo su mandato es de mas a un menos rotundo con graves problemas por resolver como el del i,Foral y los servicios del mismo y eso no se soluciona con cambiar de color su tribuna

  2. Ha resultado un bluff….pero comparado con el suflee del alcalde Urtaran, pues que quieren que les diga, que Ramiro es el p. amo

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