¡Txupinazo y Celedón! (La historia del cohete y del puro)

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txupinazo euskera
Motor Gorbea – Sept 19
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Vitoria-Gasteiz. Seis de la tarde. Plaza de la Virgen Blanca. Miles de personas mirando a la balconada de San Miguel. A una mecha que no se ve. Se oye: fiiuuuu…. ¡¡pouum!! Txupinazo. Empieza la fiesta.

La liturgia de la mecha y el petardo empezó mucho antes incluso de que se llamara chupinazo.

En 1947 un petardo pirotécnico lanzado al aire inauguró las fiestas de La Blanca. Diez años después, los programas festivos recogieron por primera vez el vocablo chupinazo.

ETL – Sept 19

Esta palabra, además,  fue introducida por el escritor el historiador Federico Baraibar en su obra ‘Vocabulario de palabras usadas en Álava’.

En su definición se podía leer: “Disparo estrepitoso que en las fiestas y regocijos populares se hace con un morterete llamado ‘chupin’ con igual sufijo ‘azo’ que de cañón, ‘cañonazo’”.

La primera lanzadera se colocó en la plaza del Machete, a los pies del palacio de Villa Suso, y las crónicas de la época hablaban de una “potente bomba real”. Ese estruendo que hoy identificamos con el inicio de las fiestas lo introdujo en Vitoria Patxi Lecea después de verlo en San Fermín.

A pesar de que hasta 1957 no se le bautizó como chupinazo, este petardo viene siendo el punto de inicio de las fiestas de La Blanca de manera regular y oficial desde el año 1953.

Los tres emplazamientos desde los que se ha lanzado el chupinazo  anunciador de las fiestas de La Blanca han sido: la plaza del Machete, el primer año; la plaza de España, hasta 1971; y la balconada que se asoma a la plaza de la Virgen Blanca. Desde entonces, el monumento a la Batalla de Vitoria hace sitio entre una marea humana de gente deseosa de anudarse el pañuelo al cuello y regar de humo la euforia.

Origen de la tradición del puro en el txupinazo

A las seis de la tarde se acumula el trabajo: anudar el pañuelo al cuello, encender el puro y dar y recibir abrazos. La tradición del puro se remonta a los tiempos de la Guerra Civil en los que,  según cuentan algunos blusas veteranos, un grupo de vitorianos solía reunirse en el bar La Unión para charlar, tomar el café y fumar un puro en torno a las seis de la tarde.

Todos los 4 de agosto, Vicente Mendizabal, entonces dueño del local, regalaba un puro a todos ellos para que se lo fumaran en honor a la Virgen Blanca.

Por cierto, cuenta la tradición, y quienes le conocieron, que José Luis Isasi regurgitó el primer año que encarnó la figura de Celedón después de encender y darle la primera calada al puro.

Esa es la historia. Chupinazo, txupinazo.

Da igual. Que empieze la fiesta.

Ahora con pocos puros y sin vidrio.

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