El Museo de Arqueología de Álava – BIBAT ha estrenado hoy exposición. Se trata de “Tutankhamon, 100 años de fascinación. Expediciones a Egipto y Medio Oriente” y que ocupará la sala de exposiciones temporales hasta el próximo 30 de octubre.

Desde finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, el País Vasco, con Vitoria-Gasteiz a la cabeza (de hecho, la Diócesis de Vitoria tuvo mucho que ver), organiza una serie de viajes a Egipto y Medio Oriente, que fueron auténticas expediciones.

Las más extraordinarias se desarrollan en la década de los años 1920 tras el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, que hoy en día sigue alimentando leyendas, libros y cinematografía.

Cada año, alrededor de 200 personas procedentes de toda la geografía española e hispanoamericana, viajaban durante dos meses por Egipto y Medio Oriente en barco, trenes, carros, coches y caballos, dejando un legado hoy prácticamente desconocido.

Aquellos viajes despertaron la fascinación por Oriente y se convirtieron en uno de los ejes principales para conocer la cultura egipcia y el tesoro de Tutankhamon, descubierto en 1922 y que se puede ver a través de fotos, libros y documentales.

“Esta exposición pretende recoger ese legado, servir como testimonio de aquellos viajes, y servir también de homenaje a ese hecho histórico para la humanidad y la arqueología, como son los 100 años del descubrimiento de Tutankhamon, a quien le acompañaban casi 5.400 piezas dentro de la tumba y que se tardaron una década en catalogar” ha señalado la directora.

Se exponen libros, imágenes y postales de la época, incluyendo las primeras ediciones de las del tesoro y piezas egipcias originales de otros tesoros diferentes al de Tutankhamon.

El descubrimiento

La tumba de Tutankhamon está situada en la necrópolis real del Valle de los Reyes, cerca de la antigua Tebas, capital del Alto Egipto. La entrada quedó camuflada bajo los escombros de posteriores hipogeos cercanos. Después de varias exploraciones en la necrópolis tebana, Howard Carter y Lord Carnarvon el 4 de noviembre de 1922 encuentran la entrada de tumba real (KV 62) y el 17 de febrero de 1923 abren la cámara.

El hallazgo del sepulcro intacto y su fantástico ajuar dejaron fascinados al mundo. La muerte repentina de Lord Carnarvon el 5 de abril de 1923 y de algunos miembros del equipo alimentó la leyenda popular sobre la maldición.

Se encontraron 5398 piezas dentro de la tumba: incluidos un ataúd de oro, la máscara funeraria, tronos, arcos de tiro, trompetas, esculturas, varios carros, comida, vino, sandalias, ropa, dagas, juguetes…

Carter tardó una década en catalogar los objetos y estableció un orden de numeración y descripción de cada pieza. Se llevó por primera vez la luz eléctrica al Valle de los Reyes y se estableció una vía férrea para trasladar las obras al Museo del Cairo.

Se emplearon como documentación gráfica, dibujos, fotografías, que eran reveladas en un estudio provisional y se filmaron los trabajos arqueológicos. Las fotografías del tesoro propiciaron las primeras ediciones de postales seriadas en blanco y negro y más tarde en color. En 1924 y 1928 Howard Carter visita Madrid para impartir unas conferencias sobre los descubrimientos, que más tarde son publicadas.



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