La casa de subastas Christie’s ha adjudicado este martes por 42.000 euros los 64 pergaminos que eran parte de la llamada ‘Biblia de Quejana’, una denominación motivada por el hecho de que en su día el libro estuvo en este monasterio de Ayala (Álava).

La semana pasada se hizo público que esta conocida casa de subastas iba a organizar una puja por este material cuyo origen se sitúa a finales del siglo XIII o principios del XIV. Christie’s describía el libro como un ejemplar «raro» y explicaba en su web que la biblia no estaba completa, porque había sido «desmembrada» antes de finales del siglo XVII.

El precio de salida de la ‘Biblia de Quejana’ era de entre 35.500 y 60.000 euros y finalmente la pieza ha sido adjudicada a un postor que ha ofrecido 42.000 euros.

En esta subasta no ha participado la Diputación Foral de Álava, propietaria del conjunto monumental del monasterio de Quejana, por varios motivos, entre ellos, un precio de salida que consideraba «desorbitado» por no corresponderse con su valor patriminonial sino con el mercado del coleccionismo.

Pero además la noticia de la subasta llegó a oídos de Luis Padura, un experto en este convento alavés, que trasladó a la Diputación sus sospechas de que entre «los miles de libros y documentos» que había legado el último párroco a la Junta Administrativa de Quejana, pudiera haber pergaminos pertenecientes a esa misma biblia.

El servicio de Archivo y Gestión de la Documental de la Diputación confirmó la existencia de 22 pergaminos que en su origen formaban parte de la biblia, con lo que la institución foral cuenta ahora con «material idéntico o similar» al subastado en Christie’s.

Otro motivo para no pujar fue la imposibilidad de reunir la biblia en su integridad, algo que «podría tener cierto interés patrimonial», según explicó ayer la diputada de Cultura, Ana del Val, dado que en 2016 y 2017 ya se subastaron algunas hojas de ese mismo libro. EFE



1 Comentario

  1. El nivel cultural de la diputada de cultura deja mucho que desear. Repito mi comentario:
    En el currículum de la diputada de cultura, Ana del Val, dice que tiene «estudios de formación profesional de grado medio». Vamos, que ni siquiera sacó el título. Y así todo.

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